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Carta a “Amigos de FÉLIX RODRIGO MORA” por Felix Rodrigo Mora

14 jul

No se lo que paso, pero la carta del siempre interesante e importante Felix pasada a nuestro blog se ha cargado de incoherencias, así que mejor la leas pinchando este enlace de facebook hasta que tengamos subsanado todo. Gracias: http://es.scribd.com/doc/99684093/Carta-de-Felix-Rodrigo-Mora-a-los-amigos-de-Felix-en-Facebook

http://felixrodrigomora.net/

http://esfuerzoyservicio.blogspot.com.es/

Fue para mí, poco dado al universo de Internet, una agradable sorpresa saber de la existencia de vuestro colectivo. Nos une el deseo de pensar, dar forma, difundir y realizar una transformación integral de la sociedad, el individuo y el sistema de ideas. Ello cuando la sociedad se desintegra, con los valores de la civilización ya de facto aniquilados y casi culminada la destrucción de la esencia concreta humana. Y cuando Europa y la cultura occidental están en agonía. La crisis económica añade incertidumbre y dramatismo a la situación. Nos dirigimos, si es que no estamos ya en ella, hacia una catástrofe en desarrollo de la civilización y de lo humano, probablemente mucho peor que la crisis del siglo III, en la que la sociedad romana se hundió en el caos, o la gran crisis del siglo XIV, que llevó a la muerte a un tercio de la población europea e impulsó el nacimiento del Estado español actual. El futuro se nos presenta pues lleno de interrogantes y sombras. Pero al mismo tiempo está también cargado de oportunidades y esperanzas. La tarea del momento En las hiper-complejas condiciones actuales es urgente realizar una investigación de carácter estratégico, para responder a dos preguntas 1) ¿qué está sucediendo?, 2) ¿qué debe hacerse? Necesitamos mirar a lo lejos e ir por delante de los acontecimientos, hacernos con una nueva visión estratégica. Pensar desde la realidad, pensar el todo, pensar dialécticamente y pensar a largo plazo son las cuatro condiciones, en lo gnoseológico, de una fijación razonablemente adecuada de metas, tiempos y tareas. De ahí ha de surgir el magno proyecto, programa e ideario que necesitamos para hacer frente a una situación acaso la más difícil de los últimos 200 años para los pueblos europeos. Según expuse en la charla de Granollers, del 5-5-2012, “Estratègias de revolució integral per al segle XXI”, conviene reflexionar con perspectivas, considerando 10 años como un lapso de tiempo apropiado. He avanzado algo en dicha reflexión, y os pido que también os ocupéis de ello de manera independiente. En breve haré una declaración al respecto.

2 Tenemos que poner fin a un periodo hórrido de la historia de Europa, que comienza en los años 60 del siglo XX, cuando la ofensiva del capitalismo y del Estado creó una sociedad de ausencia de libertad/libertades, barbarie, egomanías, ignorancia autosatisfecha, narcisismo, inespiritualidad, zafiedad, amoralidad, mega-servilismo de masas, desamor, hedonismo, fanatismos, monodiscursos mutiladores, pragmatismo e incivilidad. Lo que nos une Estamos adheridos a la triple noción de realidad-experiencia-verdad, con rechazo de las teorías, los doctrinarismos y los dogmatismos. Nos imponemos, pues, una epistemología rigurosa, que busca superar el error, la mentira, las supersticiones y el autoengaño. No es nuestra meta difundir un nuevo sistema de creencias fabricado para la ocasión sino vivir, pensar y actuar desde la realidad, ateóricamente. La autogestión del saber y el conocimiento nos hará libres en el terreno del conocer, que es decisivo, y elevará en mucho nuestra calidad humana. El pensamiento objetivo, que anhela la verdad, es la piedra angular de una espiritualidad natural, dado que ésta no puede sustentarse en la ignorancia, el error, la caotización de las mentes, las creencias infundadas o la mentira. En la hora presente hemos de ser creativos e innovadores, buscando soluciones nuevas a los colosales problemas de nuestro tiempo. La vida no puede ser un agitarse que nos libere del esfuerzo y dolor de pensar. Así podremos crear un contrapoder de la reflexión y el entendimiento que derrote a los aparatos institucionales que ahogan la libertad de conciencia y nos convierten en brutos irreflexivos Coincidimos en que lo decisivo son los grandes ideales, no el beneficio, ganancias o ventaja material. A los seres humanos les movilizan las magnas concepciones fundantes y transformadoras que posibilitan, permiten o sugieren respuestas a los más primordiales problemas de cada época. La valía y calidad de la persona está en el centro de nuestro sistema de ideas. Todo depende, a fin de cuentas, del sujeto real. Nos proponemos “vencer por virtud”1, esto es, hacer del perfeccionamiento autoconstruido del ser humano el factor agente número uno del cambio político, económico, civilizacional, axiológico, personal, medioambiental y social. Tenemos que realizar la construcción pre-política del sujeto. Regenerar una sociedad ya casi al completo embrutecida y envilecida por los peores vicios burgueses exige reconstruir una nueva concepción del individuo en que las nociones de deber autoimpuesto, esfuerzo desinteresado, renuncia al ego, espíritu de servicio y disposición para el sacrificio prevalezcan. Deseamos una existencia ética dirigida a evitar el mal y a realizar el bien. Una sociedad inmoral es necesariamente totalitaria y policial, por eso el Estado es el principal enemigo de la rectitud ética.

1

Esta expresión, tomada de Plutarco, está desarrollada en mi conferencia de 10-6-2012, titulada “Aniquilación de la virtud y deshumanización. Denuncia y esbozo de contraofensiva”.

3 Ante un fisiologismo y zoologismo que reducen a las gentes a su parte somática nos proponemos vivir la espiritualidad, no sólo como actividad personal sino también como meta social, factor regenerador y fundamento de una nueva sociedad. Deseamos un orden social en que haya libertad para la vida del espíritu, lo que exige derrocar la actual dictadura del dinero, la razón de Estado, el hedonismo obligatorio y el “homo oeconomicus” de la izquierda. Nuestra valía como personas (yo/nosotros) proviene de la grandeza de nuestras metas. No nos preguntemos si podemos hacer tal o cual tarea sino si debemos hacerla. En caso de respuesta afirmativa nos atenemos al principio de “si debo, puedo”. Necesitamos de la pasión y el coraje, de las emociones, de la poesía, de la belleza y de la sublimidad. Hay que desterrar de nuestras vidas lo mediocre, burgués, depresivo y adocenado. Como sujetos integrales hemos de reunir en nuestra existencia el todo finito de lo humano. No nos podemos negar a nosotros mismos el gran don del entusiasmo. Nuestro colectivo tiene que ser un lugar de encuentro, reconocimiento y vida afectiva expresada en autoexigentes actos de amor. El olvido de sí, la renuncia al beneficio particular, el servirnos los unos a los otros y el poner la otra mejilla tienen que ser elemento constitutivo de lo que deseamos crear. La cortesía, la alegría de estar juntos, la mutua tolerancia, la afabilidad y el afán de llegar a compartirlo todo en una existencia integralmente colectivista, que deberíamos ir creando paso a paso, han de ser nuestros rasgos definitorios. En los dramáticos tiempos que están a punto de llegar debemos hacer de nuestras vidas, y no sólo de nuestras palabras, la negación del orden estatal-burgués que nos domina, desustancia, enfrenta unos con otros, hace inmorales y envilece. La revolución integral La revolución integral que tenemos por meta unificadora debe entenderse como un proyecto de cambio y transformación total que afecta al sujeto y a la sociedad, al sistema de ideas y al estilo de vida. Corrige, completa y actualiza la vieja noción de revolución social. No es la toma dela Bastilla, no es un acto puntual tras el cual to do queda resuelto sino un proyecto secular difícil, duro y exigente para alcanzar un estadio de existencia nuevo, superior al actual pero también imperfecto, que necesitará en su momento ser negado y superado, y así durante todo el tiempo de la historia. Revolución es transformación radical y total-finita, negación del taimado espíritu reformador que, introduciendo de vez en cuando cambios insignificativos, mantiene el estado de cosas existente. Equivale a conquista de la libertad con extinción de un orden social señoreado por los aparatos del Estado y las elites financieras. Significa gobierno por asambleas y economía autogestionada. Es revolución en el pensamiento, con la voluntad de verdad como impulso motor; revolución espiritual, que crea el mundo interior autónomo de la persona, y revolución convivencial, para hacer de nuestras vidas una expresión del amor. En lo político, económico y social ha de existir únicamente pueblo, sólo comunidad de las y los iguales, por sí y para sí, no poderes ajenos al pueblo, políticos (Estado) y económicos (elites financieras). Debe haber sólo trabajo libre asociado, no salariado, consumo mínimo y no

4 sociedad de consumo, prevalencia de lo humano y no imposición de lo zoológico, centralidad de la persona y no dominio de la tecnología, recuperación del medio natural y no productivismo ecocida. Una revolución integral creará libertad y pluralidad auténticas, por tanto, ha de ser realizada por el pueblo realmente existente, en toda su variedad. Hay que establecer, en consecuencia, un programa mínimo común al que puedan irse incorporando todo tipo de colectivos, corrientes, movimientos, creencias, tendencias y personas. No deseamos instaurar una secta, una vanguardia o un gueto sino compartir nuestras vidas con el pueblo. Las gentes de la sociedad actual, aleccionadas en el materialismo vulgar, el pragmatismo y el utilitarismo, en la aciaga mentalidad de “lo concreto”, el ansia de “resultados” y el practicismo, no suelen comprender lo decisivo de las ideas y los ideales en los procesos de cambio social y personal. Nuestra gran baza es inteligir lo obvio tal y como se manifiesta en la historia: que los grandes y determinante ideales, y sólo ellos, son los que mueven a los pueblos y a las personas en definitiva, debido a que satisfacen las necesidades espirituales de los seres humanos. No puede haber revolución política y económica sin revolución interior. No puede crearse una sociedad en la que lo espiritual sea lo primero y la persona se auto-realice sin revolución política y económica. Todo es uno y la parte es sólo parte. Ésta no puede llegar a ser si no es a través del todo. Centralidad de las mujeres Ahora el Estado busca robustecerse movilizando a las mujeres a su favor, y el capitalismo desea refundarse con ellas. En estas condiciones es aún más imprescindible incorporar a las féminas al proyecto de revolución integral, no como masa inconsciente o carne de cañón sino como fuerza consciente y de primera línea. Tenemos que estudiar la cuestión de la mujer hoy, para establecer las condiciones de su liberación integral, al mismo tiempo elemento motor y meta de la revolución que preconizamos. Las mujeres han de hacerse cargo de las más determinantes funciones, en lo reflexivo, volitivo, decisorio y convivencial2. En todo lo concluyente ahí han de estar. Superado el victimismo y el sexismo político de uno y otro signo, y repudiada la insidia neo-misógina de las féminas tuteladas, privilegiadas y protegidas por el Estado, tenemos que entrar en un tiempo nuevo de mujeres inteligentes, autocríticas, sabias, fuertes, valerosas, afectuosas, morales, que sean por sí, se ocupen del todo y se atrevan a todo 3. Las mujeres sólo pueden liberarse comprometiéndose en la tarea de la liberación de la humanidad toda. Únicamente así se pondrá fin al patriarcado en todas sus formas, de las que la más letal, por feminicida, es la actual.

2

Pronto estará ya editado el libro “Feminicidio o autoconstrucción dela Mujer. VolumenI: Recuperando la historia”, de Mª Prado Esteban Diezma y un servidor.

3

Aunque las palabras no son, ni mucho menos, lo decisivo, sugeriría a los creadores del colectivo que en el futuro su nombre se cambiara a “Amigas y amigos de Félix Rodrigo Mora”.

5 Las tareas inmediatas que tenemos ante sí Aún a riesgo de caer en el didactismo las enumeraré. * Lo primero es comprender nuestro tiempo y establecer las líneas maestras de su transformación planeada. La reflexión estratégica, con el pensamiento dirigido al largo plazo sin dejarse dominar por los asuntos del día, es lo más urgente ahora, dado que nuestra intención es hacer la historia. Tenemos 3 años para realizarlo, un tercio de los 10 antes fijados. * El desarrollo del factor consciente es determinante. Necesitamos ir construyendo los grandes sistemas de ideas así como los fundamentales ideales que den respuesta a los problemas de nuestro tiempo, para erigir una cosmovisión innovadora adecuada a las condiciones del siglo XXI. Esto no puede hacerlo una sola persona: más y más gente ha de implicarse en la tarea. Tenemos una vocación de verdad, grandeza, universalismo, radicalidad, innovación, audacia, entrega y totalidad, y a ella hemos de atenernos. * Hay que establecer comunidades de trabajo y estudio de los libros y otros materiales que sirven de fundamento al colectivo. Tal debe hacerse de manera al mismo tiempo individual (todo trabajo personal es decisivo, pues el sujeto no puede disolverse –anularse- en el grupo, ni en la asamblea, ni en nada). Ya se están constituyendo equipos de estudio de “La democracia y el triunfo del Estado”, y de “Seis estudios”, entre otros. Así iremos realizando la tarea de constituirnos como un contrapoder de la reflexión y el entendimiento. Ganar a la opinión pública resulta de: 1) la calidad de las ideas, 2) la formación y valía de la personas, 3) las condiciones objetivas. Éste último factor no depende de nosotros pero los dos primeros sí. * Necesitamos irnos conociendo personalmente unos a otros, y no sólo por Internet, para superar la soledad y el aislamiento. Lo apropiado es irse encontrándose por territorios, para fijar planes conjuntos de estudio y trabajo, de convivencia y relación, de fomento de la espiritualidad y combate político, de autotransformación del sujeto y rehumanización. Esto, como es lógico, queda a la iniciativa de cada cual. * Los colectivos que se vayan formando y que deseen un encuentro conmigo, para debatir, planear y obrar, encontrarán en esa demanda toda mi simpatía y dedicación. Ante lo que se avecina estar unidos y organizados es fundamental, en todos los terrenos. Qué no han de ser y qué sí han de ser tales colectivos está por definir. * Tenemos que pensar en formas amplias, ambiciosas y efectivas de llevar a la opinión pública nuestros ideales. Al respecto, pido ayuda, en la forma de propuestas y sugerencias, para difundir más mis libros (ahora tengo 10 editados, pronto habrá 4 más) y folletos. No basta con Internet, los libros son imprescindibles para formar mentes reflexivas, lúcidas, poderosas y autónomas. * La acción transformadora de la sociedad y del individuo nunca ha sido y nunca será un camino de rosas. En especial la lucha contra las religiones políticas ha de ser dura, larga y complicada, pues son de vida o muerte para la pareja Estado-capitalismo. Pero el respaldo que hoy reciben mis ideas es grande y además creciente. Son muchas las personas de toda

6 condición que me hacen llegar su coincidencia, simpatía y adhesión. A su lado, el número de los hostiles es asombrosamente reducido, y estos pocos carecen de calidad y estrategia. Eso se debe al cambio de los tiempos, a la nueva fase histórica en que estamos entrando. * Lo importante en este momento es que cada una y cada uno nos sintamos parte de una comunidad humana con la que compartimos esperanzas, metas, ideales, afectos, apoyos y proyectos. * En una sociedad que destruye lo humano arruinando su parte anímica la brega por un renacimiento del espíritu, que es también lo principal de la reconstrucción del sujeto, resulta clave. En ello tenemos que trabajar duro y durante años, en realidad durante toda la vida. Estoy reuniendo materiales para elaborar el “Tratado de espiritualidad natural”, pero su finalización tardará. * Nuestro colectivo debe poner a la persona real-concreta en el centro. Necesitamos esfuerzo individual, iniciativa individual, reflexión individual, asunción individual de riesgos, fortaleza individual, sabiduría individual, autodominio individual, virtud individual, admisión individual de los propios errores, desarticulación individual del ego, esfuerzo individual, sentido del deber individual y compromiso individual con la revolución integral. Nuestro colectivismo se asienta en la calidad de la persona siempre en crecimiento, en tanto que excelencia deseada y autoconstruida, no en la anulación o mera relegación de lo individual por lo colectivo. Quienes deleguen en el grupo o en la asamblea y no se propongan pensar, decidir y obrar personalmente con energía, inteligencia y entrega, se han equivocado de lugar. La autocomplacencia, el victimismo, el gregarismo, el narcisismo, la pasividad, la indolencia, la irresponsabilidad, la falta de creatividad, la mentalidad de rebaño, el dejar a cargo de los otros las propias tareas, el deseo de recibir por encima del afán de dar y aportar, no pueden darse entre nosotros. Dos son los principales factores limitantes hoy. Uno es la ausencia de un proyecto y programa de transformación integral que otorgue respuesta a los problemas de nuestro tiempo. El otro es la bajísima calidad de la persona. Sin superar este último nada primordial puede hacerse. Tenemos que hacer de la formación integral de la persona una de nuestras metas determinantes. Esa tiene que ser nuestra respuesta a una de las peores atrocidades de la modernidad, el colapso del sujeto. * Ningún proceso histórico emancipador puede avanzar, asentarse y atraer a la opinión pública sin producir textos y materiales de calidad en los que se exponga, con voluntad de verdad, su ideario, designios e ideales. Tales hoy están, en buena medida, por elaborar. Por tanto necesitamos personas que se adscriban a esta tarea, que se atrevan a hacerla suya, que se esfuercen por realizarla. Sin una revolución en la esfera de lo reflexivo no puede haber una revolución integral: la primera prepara y anuncia la segunda. Esa es la causa de que el activismo sea hoy un estado de ánimo y una práctica rotundamente destructiva de la persona a la par que anti-revolucionaria.

7 * Lo nuestro no puede ser lo reivindicativo, lo parcial, lo provechoso, lo pequeño y lo limitado. Tiene que ser lo decisivo y más trascendente, lo que afecta de manera cardinal a lo humano, la historia, el presente y el porvenir de la humanidad. Lo social tiene su sitio y sus organizaciones, pero nosotros hemos de ocuparnos de los grandes ideales, la resistencia a las estructuras de dominación (el Estado/Estados en primer lugar) y de lo sublime-espiritual en todas sus acepciones, para realizar un esfuerzo histórico por la revolución total, excluyendo la lucha reformista, incluso cuando sea conforme a justicia. En las pequeñeces la persona se ahoga, en la acción en pro de lo decisivo se realiza. La brega reivindicativa no sirve para transformar la sociedad, mucho menos al individuo, y no lleva a la revolución. Lo que muchos denominan “lucha anticapitalista” es en buena medida lucha competitiva inter-capitalista que desarrolla y fortalece al sistema: ese no es nuestro campo de actuación. * En las circunstancias actuales, cuando todo se está desmoronando, cuando la cultura europea ha sido destruida por las mismas oligarquías de Occidente, cuando se está lanzando un ataque devastador a lo humano, hay muchas personas y muchos colectivos que están despertando a la resistencia y a la intuición de la revolución. Son muchos más de lo que parece y están por todas partes. Cierto es que por el momento sus ideas son confusas pero no es menos cierto que el tiempo y lo por suceder contribuirán a que mejoren. En consecuencia, una de nuestras tareas es entrar en contacto con tales, para aprender de ellos, hacer la crítica mutua constructiva y aportar lo que ya hemos podido desarrollar. Esta es una de nuestras grandes tareas. ¿Qué podemos lograr? En el análisis estratégico que estamos terminando de pergeñar quedarán descritos los muchos elementos positivos de la actual situación. En efecto, la evolución de los acontecimientos, en el plano de lo objetivo y en el de las formas de conciencia social, evoluciona de forma propicia a nuestro proyecto. Eso no significa que no haya factores desfavorables. Sí, existen y son muchos, en particular la pobre calidad de la personas en las sociedades europeas. Pero la marcha de la historia ahora nos favorece, aunque está por ver si sabremos aprovechar tal situación. En el caso de que acertemos con la estrategia, el proyecto, los contenidos, la manera de estar y las formas de organización podremos, al acabar el ciclo estratégico de 10 años, haber hecho una aportación de importancia a la regeneración de la sociedad, a la reconstrucción del sujeto, a la rehumanización, a la recuperación de las funciones del espíritu y a la creación de un orden político y económico con libertad para el bien, la verdad, el amor, la virtud y la belleza y no sólo con libertad para el mal, la mentira, el odio, la degradación del sujeto y lo horripilante, como acontece bajo el actual sistema. En concreto, con el plan estratégico a 10 años podremos lograr: 1) un análisis razonablemente objetivo de los grandes problemas de nuestro tiempo, b) la refutación suficiente de al menos los peores errores y perversiones de la mente hoy impuestos desde el poder, derrotando a las religiones políticas, 3) la formación de un amplio contingente de personas de virtud, de calidad, 4) el haber sentado las bases para la recuperación de la convivencia, la hermandad y el mutuo servicio, en la vía para crear una sociedad convivencial,

8 5) la popularización entre extensas capas de los grandes ideales regeneradores, 6) la creación de formas de convivencia y organización renovadoras, como nuevo tejido social restaurador, 7) la conversión a una vida moral de muchas y muchos, 8) la finalización del funesto periodo histórico en que el “homo oeconomicus” ha dominado la conciencia popular, impuesto por la izquierda, 9) incorporar a las mujeres a la acción transformadora conforme a la estrategia de revolución integral, 10) una comprensión más verdadera de la historia, en tanto que maestra de la vida, 11) la alianza y unión entre todas las fuerzas, corrientes, fes y tendencias dispuestas a impulsar el proyecto de revolucionarización total-finita de la sociedad, la persona y lo axiológico, 12) desarrollar variadas formas concretas de espiritualidad natural entre las clases populares, 13) poner fin al actual silencio de los buenos entrando el liza contra la verborrea y el atroz actuar de los perversos. Aunque eso sólo será real para los sectores más conscientes de la población (por desgracia, en la actual sociedad del hiper-adoctrinamiento y el mega-amaestramiento de las masas no puede ser de otro modo), en un momento posterior tal minoría activa puede llegar a la gran mayoría. Eso significa que cumplido el plan estratégico decenal habrá que efectuar un nuevo análisis total, estratégico pues, para fijar el proyecto y las tareas en las circunstancias de entonces, hoy imposibles de conocer. La meta ahora es crear un sólido núcleo de ideales, personas, colectivos, estados de conciencia y prácticas que en una fase posterior sea capaz de impulsar a las clases populares a la realización práctica de la magna empresa de la revolución integral. Con estos logros, en el segundo ciclo de la estrategia se puede poner sobre la mesa, si las condiciones objetivas acompañan, culminar el proceso de revolución integral, con construcción de una sociedad libre, autogobernada y autogestionada, con libertad de conciencia, libertad equitativa para todos, prevalencia de lo espiritual, trabajo libre y consumo mínimo, sin ente estatal ni clase empresarial. Vivimos una gran crisis en desarrollo de la civilización, con desmoronamiento del ser humano, todo ello ocasionado por la presión aterradora del par Estado-capital en su actual fase de hiper-extensión totalitaria. Ahora tenemos la oportunidad de intervenir con ánimo revolucionario en contra. Es posible que el proceso de desintegración planeada de lo humano haya ya avanzado tanto que no pueda revertirse. Tal haría imposible el proyecto de revolución integral. Eso sólo podremos averiguarlo en la acción, durante los próximos años. Hay que tener en cuenta, además, que “España” es una de las sociedades más degradadas del mundo en el siglo XXI. Primero la embruteció el franquismo, luego su heredera y continuadora, la izquierda en todas sus manifestaciones, en el poder desde hace casi 40 años. El progresismo y la izquierda, a través de su dictadura ideológica, teorética, doctrinal, mediática, sindical, de la industria del ocio y académica, por medio de las religiones políticas y las operaciones de ingeniería social anejas a ellas, han hecho de nosotros meras piltrafas o caricaturas de lo humano, de cada persona un ser nada y de nuestra sociedad un compendio de perversidades, horrores y maldades utilísimas al capitalismo y al Estado. Superar esta situación, si es que es posible hacerlo, llevará muchos años, quizá siglos.

9 Si no se comprende que vivimos un tiempo catastrófico de la historia de los pueblos de la península Ibérica (también del mundo) no se percibe lo que es decisivo. Nuestro plan de acción ha de desarrollarse en dos grandes fases. En la primera hay que formular los ideales y pensamientos fundantes, reconstruir a la persona y regenerar al pueblo en tanto que comunidad humana restaurada apta para la mutación del orden constituido. En la segunda se trata de abordar la realización práctica del programa de la revolución integral en sus componentes político y económico, para reorganizar la vida social en su totalidad finita. Todo ello sólo puede hacerse en el tiempo de la historia, que es diferente al tiempo biológico humano, siendo su duración bastante mayor4. Sólo de ese modo podremos, tal vez, frustrar la culminación del proyecto estratégico del par Estado-capital, formulado porla Ilustracióne iniciado por las revoluciones liberales, que es constituir una nueva Edad Oscura de un Millón de Años en la que el poder de las elites sea absoluto y el pueblo sea menos que cero, una masa hórrida y doliente de hiper-esclavos. Si se confirmase que el proceso de deshumanización se ha hecho irremediable e irreversible, mi propuesta sería convertirnos en un núcleo de resistencia y preservación, enfocado a salvar lo salvable de nuestra condición en la fase posthumana, por subhumana, de la historia. Mientras mantengamos la lucidez intelectiva, pensemos estratégicamente, estemos unidos, actuamos con valentía, obremos como seres humanos integrales en vez de cómo especialistas desestructurados por los monodiscursos y renunciemos al ego podremos hacer frente a no importa qué problemas y realizar grandes acciones de significación histórica y universal.

Con mucho afecto Félix Rodrigo Mora

  

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3 Respuestas a “Carta a “Amigos de FÉLIX RODRIGO MORA” por Felix Rodrigo Mora

  1. zon

    27 diciembre, 2012 at 20:18

    Repugnante como todo lo que escribe este cura carlista neocatecúmeno. !Espiritualismo, ¿occidente en decadencia??!!Pero que cara mas dura del cura etnocentrista misógino, machista y ginopio!!!Que asco de fascismo disfrazado de corderito libertario!!

     
    • alteatequieroverde

      28 diciembre, 2012 at 11:34

      ¡Guau!¡eh!¿eh?¡bah!¡ah!¡huy!¡puaj!¡puf!…¡zas! y por fin el ¡zziii¡ de “Conversación con mi Jardinero”, pelicula de Becker a ver o volver a ver con urgencia para entender lo que es lo autentico… felix año a los que están de acuerdo con FRM y feliz año a los que no. Os queremos todos. Sois Humanidad en evolución.

       
  2. Ernst Schmitz

    17 julio, 2012 at 11:37

    Un ladrillo, entenderás que no lo he leído todo. No sé porque lo de la frase: ..lo que exige derrocar la actual dictadura del dinero, la razón de Estado, el hedonismo obligatorio y el “homo oeconomicus de la izquierda”. El homo oeconomicus es un concepto un poco confuso – http://es.wikipedia.org/wiki/Homo_%C5%93conomicus – incluye también a empresarios del signo político que sea, no entiendo por qué tiene que ser de la izda. Me parece sospechoso si usan demasiado las palabras libertad y otros términos que entran muy bien pero no se sabe muy bien que son en realidad como por ejemplo la libertad. Tampoco se esfuerza mucho para que se le entienda con facilidad. En cualquier caso me gusta que recoja también ideas progresistas de los movimientos sociales, izda. etc.

     

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