Magnificación fraudulenta de la historia de Al Ándalus, conexiones con el Franquismo, el Nazismo, Angela Merkel, el estado islámico, Arabia Saudi y la represión de la revolución de las aldeas que tuvo lugar en los territorios del norte durante el alto medievo con creación de sistemas asamblearios de autogobierno (concejo abierto, batzarre, consell obert, concello aberto, etc.) y amplio predominio de los bienes comunales: Félix Rodrigo Mora contraataca… una vez más.

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Me han publicado en “Ángulo Muerto” el artículo “Sobre el Estado islámico de al Ándalus”, una modesta aportación al esclarecimiento de lo que fue la conquista violenta, dominación totalitaria y obrar genocida del Estado del islam sobre una parte de la península Ibérica (en particular sobre Andalucía) a partir del año 711, una de las fechas más trágicas de nuestra historia.
 
Mi meta es doble. Por un lado hacer que triunfe la verdad, como verdad posible y finita, en esta cuestión, igual que he trabajado porque prevalezca la verdad en otros decisivos acontecimientos de nuestra historia, la revolución emancipadora de la Alta Edad Media, el carlismo, la revolución liberal, la II república, la guerra civil, la Transición del franquismo al parlamentarismo y algunos más. Únicamente pretendo que se ponga fin a la emisión impune, multi-subsidiada y a tumba abierta, de falsedades y patrañas sin base documental, embellecedoras y exaltadoras, del Estado islámico andalusí, en lo esencial similar al actual Estado islámico de Irak y Siria.
 
Esas falsificaciones tienen dos fuentes principales. Una es los autores nazis, fascistas y franquistas, que consideran al islam como generador de un orden político próximo a sus planteamientos y realizaciones. La otra está en los autores de la izquierda (en general, pagados por la monarquías teofascistas musulmanas, sobre todo la de Arabia), que repiten los argumentos pro-islámicos de los nazis y los historiadores a sueldo de Franco. Frente a ambos mi meta es, sencillamente, que se dé una oportunidad a la verdad.
 
Por suerte, los tiempos del dominio de las mentiras más desvergonzadas en esta materia están siendo rápidamente superados. Además de los autores que cito en el artículo, que refutan a los publicistas fascistas-izquierdistas, hay otros muchos que casi cada día voy conociendo y leyendo. En particular, me cautiva la versión renovada y más verdadera que se está ofreciendo del héroe de la resistencia popular al Estado islámico de al Ándalus, Omar Ibn Afsun (880-928), el gran combatiente andaluz por la libertad y contra el genocidio teocrático de nuestra Alta Edad Media, hasta ahora atrozmente calumniado. Se está haciendo en libros de historiadores y escritores como Virgilio Martínez, Eduardo Manzano, Rafael Sánchez, Francisco Ortiz, etc. En sólo unos pocos años habremos alcanzado un éxito enorme e irreversible en esta cuestión.
 
Sobre la figura épica y trágica de Omar Ibn Afsun, héroe de Andalucía, escribiré un texto de síntesis a medio plazo.
 
Todo ello es acción, resistencia y lucha antifascista. Porque la exaltación de al Ándalus es una de las vías para alcanzar la islamización de Europa, que fue meta de Adolfo Hitler. Hoy, sus herederos y continuadores, en especial Ángela Merkel, está haciendo de la imposición del islam como religión oficial, religión de Estado, de la Unión Europea, la vía principal hacia la fascistización de las sociedades europeas. Igual que el Estado visigodo trajo al islam en el año 711 para defenderse de la revolución popular altomedieval en ascenso en Iberia,; e igual que Franco ganó la guerra civil y realizó una gran matanza gracias sobre todo al islam norteafricano; e igual que Hitler se propuso hacer que Alemania se convirtiera al Islam, ahora el gran capital europeo y la UE trabajan activamente para culminar el proceso de islamización/fascistización del Occidente de Europa. 
 
Frustrar esa operación es parte decisiva de la acción revolucionaria en la hora presente.

FELIX RODRIGO MORA

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Cada día apesta un poco más…

fuente: http://www.voltairenet.org/article193561.html

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Después de la destrucción, el 1º de octubre, del buque insignia de la marina de guerra de los Emiratos Árabes Unidos, los ejércitos de las petrodictaduras del Golfo vacilan en cuanto a proseguir solos la guerra contra la República Árabe Siria. Resulta evidente para todos que el misil tierra-mar que destruyó el navío de transporte rápido qatarí es un arma extremadamente sofisticada nunca vista anteriormente en ningún campo de batalla. No lo dispararon los houtis, ni los partidarios del ex presidente yemenita Saleh, quienes no disponen de ese tipo de arma, sino Rusia, secretamente presente en Yemen desde este verano.

La idea de que Estados Unidos deje de participar en la coordinación de las fuerzas yihadistas y que esta pueda quedar únicamente en manos de los aliados locales de Washington resulta extremadamente inimaginable, sobre todo teniendo en cuenta que la rivalidad entre Arabia Saudita y Qatar ha socavado constantemente las etapas anteriores de la guerra.

Washington se plantea por lo tanto seriamente la única opción que le queda: el enfrentamiento militar directo.

Estados Unidos ha solicitado la cooperación de los 64 países y las 3 instituciones internacionales que participan en su coalición, supuestamente contra el Emirato Islámico (Daesh), para iniciar un ataque contra Damasco. En la práctica, sólo están presentes Canadá, Francia, Holanda y el Reino Unido. El plan sería lanzar misiles crucero contra Damasco y Latakia y bombardear al Ejército Árabe Sirio. Este proyecto ya había sido anunciado a los miembros de la OTAN en el Consejo Atlántico del 27 de septiembre. El senador John McCain lo respaldó en el Wall Street Journal.

Esta operación implica una reorganización de la actual preparación de la liberación de la ciudad iraquí de Mosul, bajo control del Emirato Islámico. Ya en este momento todos han podido comprobar que el objetivo de la coalición encabezada por Estados Unidos no es el que había anunciado sino un simple cambio de ocupante en Mosul. El verdadero objetivo no es la entrega de Mosul a autoridades que representen el gobierno central de Irak, ni a sus habitantes históricos sino únicamente a los sunnitas iraquíes para crear un «Sunnistán». La coalición no bombardeó a los yihadistas del Emirato Islámico, pero no vaciló en acabar «por error» con una milicia de voluntarios chiitas que realmente trataban de liberar la ciudad de Mosul del yugo oscurantista. El presidente turco Recep Tayyip Erdogan destapó el caldero al declarar al diario Sabah que cuando se libere Mosul esa ciudad pertenecería a sus habitantes y que «sólo los árabes sunnitas, los turcomanos y los kurdos sunnitas podrán permanecer alli». Dicho de otra manera, la coalición encabezada por Estados Unidos se dispone a terminar el trabajo que Washington había confiado al Emirato Islámico. Su verdadero objetivo es avalar la limpieza étnica puesta en práctica por los yihadistas, fundamentalmente la expulsión o masacre contra los cristianos y los kurdos yazidíes, para crear un Estado confesionalmente homogéneo.

Como ya hemos anunciado varias veces, el Emirato Islámico tendría que migrar de Mosul (en Irak) hacia las regiones sirias de Raqqa y Deir ez-Zor, como ya sucedió cuando abandonó Yarablus, sin presentar combate, ante el avance del ejército turco.

En reacción ante el proyecto de bombardeo contra la República Árabe Siria, Rusia reveló la instalación en Siria de nuevas baterías de misiles antiaéreos S-300 y S-400. Según los expertos rusos, ese armamento de destruir en vuelo no sólo cualquier avión –incluyendo los aviones furtivos– sino también los misiles crucero. Por tratarse de una situación que no se ha presentado nunca en el campo de batalla, esto es algo que nadie sabe a ciencia cierta. Lo que sí se sabe es que, desde hace siglos, los rusos no han mentido nunca en cuanto a las posibilidades de su armamento.

El anuncio ruso ha provocado gran agitación en Israel, donde los expertos están ahora convencidos de que fue ese armamento ruso el que derribó uno de sus aviones y averió otro cuando la aviación de Israel violó el cese de hostilidades durante la fiesta musulmana del Aid, el pasado 13 de septiembre. El estado mayor israelí ya dio por perdido el predominio aéreo de Israel, tanto en Siria como en Líbano.

Estados Unidos respondió haciendo que los yihadistas bombardearan la embajada de Rusia en Damasco. Y Rusia anunció la llegada al Mediterráneo de tres nuevos buques de guerra, mientras que su portaaviones –cuya llegada estaba planificada para julio– ya está en camino.

Consciente del peligro de guerra nuclear, Francia ha enviado a Moscú su ministro de Relaciones Exteriores. Este último ha presentado un proyecto de resolución que pretende proponer en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre Alepo. Esta pudiera ser para los occidentales una manera de salir de esta confrontación con la frente alta. Todavía no he podido leer ese proyecto de resolución, así que no puedo comentarlo.

Pero la prensa francesa está publicando una avalancha de artículos sobre la crisis de Alepo basados en datos falsos. La parte oeste de Alepo alberga actualmente entre 1,4 y 1,5 millones de habitantes partidarios de la República Árabe Siria. Los barrios del este albergan entre 25 000 y 30 000 personas. La correlación no es por tanto de igualdad, como se pretende hacer ver, sino de entre 46 y 50 veces más habitantes bajo la protección del gobierno sirio. Fueron los yihadistas quienes no vacilaron en abatir a tiros a los habitantes del este de Alepo que trataron de huir durante la tregua del Aid. Fueron también los yihadistas quienes quemaron el convoy humanitario de la Media Luna Roja siria destinado a los civiles que ellos mismos retienen como rehenes en Alepo. Después de haber ofrecido, durante la tregua del Aid, a todos los habitantes del este de Alepo –tanto a los civiles como a los combatientes, a los sirios como a los extranjeros– la posibilidad de salir de la ciudad, el Ejército Árabe Sirio y sus aliados libaneses, rusos e iraníes iniciaron una operación contra los yihadistas, lo cual pone en peligro a los civiles aún retenidos como rehenes. El inicio de esa ofensiva está en perfecta concordancia con la aplicación de lo enunciado en la resolución 2249 del Consejo de Seguridad de la ONU –adoptada el 20 de noviembre de 2015– cuyo texto solicita a los Estados miembros de las Naciones Unidas:

«poner fin a los actos de terrorismo perpetrados en particular por el EIIL, también conocido bajo el nombre de Daesh, así como por el Frente al-Nusra y todos los demás individuos, grupos, empresas y entidades asociados a al-Qaeda».

Esa es exactamente la misma lógica que plantean Canadá, Estados Unidos, Francia, Holanda y el Reino Unido cuando anuncian que se preparan para bombardear a los 1,5 millones de habitantes de Mosul.

El ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, comunicó a su homólogo francés, Jean-Marc Ayrault, varias enmiendas que quisiera ver incluidas en el proyecto de resolución. Propuso volver a los términos del acuerdo de cese de hostilidades del Aid. Pero es poco probable que Washington acepte ese regreso a la situación anterior, ya que eso sería reconocer que en Siria no hay rebeldes moderados. Con enmiendas o sin ellas, el proyecto será presentado el sábado al Consejo de Seguridad de la ONU. El presidente Vladimir Putin viajará a Francia el 19 de octubre.

Thierry Meyssan

Thierry Meyssan Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).

Deutsche Bank…: ¿Nacionalización o quiebra en septiembre 2016, antes de la mega crisis?

 

Más elocuente que un tweet estos gráficos superpuestos lo dicen todo: la curva bajista hasta la quiebra de Lehman Brother hace 8 años con la de la Deutsche Bank en agosto 2016. El crac que se avecina puede ser grandioso. ¿Será por esta razón que el gobierno alemán piensa legislar para que (obligatoriamente) sus ciudadanos  hagan reservas de alimentos y agua para 10 días? Aconsejamos a todos hacer lo mismo pero no para 10 días…para 3 meses.

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Tahar Ben Jelloun : Carta a mis hermanos musulmanes.

El Islam nos ha reunido en una misma casa, una nación. Nos guste o no, todos pertenecemos a aquel espíritu superior que celebra la paz y la hermandad. En el nombre del “Islam” está contenida la raíz de la palabra “paz”. Pero he aquí que desde hace algún tiempo la noción de paz está siendo traicionada, rota y pisoteada por individuos que, diciendo pertenecer a esta nuestra casa, han decidido reconstruirla sobre bases de exclusión y fanatismo. Para esto se entregan al asesinato de inocentes. Una aberración, una crueldad que ninguna religión permite.

Hoy han superado una línea roja: entrar en la iglesia de una pequeña ciudad de Normandía y agredir a un anciano, un sacerdote, cortarle la garganta como a un cordero, repetir el gesto con otra persona, dejándola en tierra en su propia sangre entre la vida y la muerte, gritar el nombre de Daesh y luego morir: es una declaración de guerra de un nuevo género, una guerra de religión. Sabemos cuánto puede durar y cómo va a terminar. Mal, muy mal.

Por esto, después de las masacres del 13 de noviembre en París, la matanza de Niza y otros crímenes individuales, todos estamos llamados a reaccionar: la comunidad musulmana de los practicantes y de quienes no lo son, usted y yo, nuestros hijos, nuestros vecinos. No basta levantarnos verbalmente, volvernos a indignar y repetir que “este no es el Islam.” Ya no es suficiente, y cada vez más a menudo ya no nos creen cuando decimos que el Islam es una religión de paz y tolerancia. Ya no podemos salvar al Islam; más bien, si queremos restablecerlo en su verdad y en su historia, demostrar que el Islam no es degollar a un sacerdote, entonces tenemos que salir en masa a las calles y unirnos en torno a un mismo mensaje: liberemos al Islam de las garras de Daesh. Tenemos miedo porque sentimos rabia. Pero nuestra rabia es el comienzo de una resistencia, incluso de un cambio radical de lo que es el Islam en Europa.
Si Europa nos ha recibido, es porque necesitaba nuestra fuerza de trabajo. Si en 1975 Francia decidió la reunión de las familias, lo hizo para dar un rostro humano a la inmigración. Por eso necesitamos adaptarnos al derecho y a las leyes de la República. Renunciar a todos los signos provocadores de pertenencia a la religión de Mahoma. No necesitamos obligar a nuestras mujeres a cubrirse como fantasmas negros que por las calles asustan a los niños. No tenemos el derecho de impedir a un médico auscultar a una mujer musulmana, ni de pretender piscinas sólo para mujeres. Así como no tenemos el derecho a dejar actuar a criminales, si deciden que su vida ya no tiene importancia y la ofrecen a Daesh.
Y no sólo: debemos denunciar a quien entre nosotros está tentado por esta aventura criminal. No es delación, sino, al contrario, un acto de coraje, para garantizar la seguridad a todos. Ustedes saben que en cada masacre se cuentan entre las víctimas musulmanes inocentes. Debemos estar vigilantes en los 360 grados. Por esto es necesario que las instancias religiosas se muevan y llamen a millones de ciudadanos pertenecientes a la casa del Islam, creyentes o no, para que se planten en las plazas a denunciar en voz alta a este enemigo, para decir que quien degüella a un sacerdote hace que la sangre inocente se derrame en la cara del Islam.
Si continuamos mirando pasivamente lo que se está tramando frente a nosotros, tarde o temprano seremos cómplices de estos asesinos.
Pertenecemos a la misma nación, pero no por esto somos “hermanos”. Hoy, sin embargo, para demostrar que vale la pena estar pertenecer a la misma casa, a la misma nación, debemos reaccionar. De lo contrario no nos quedará de otra que hacer las maletas y regresar al país natal.

TAHAR BEN JELLOUN.    ¿Quien es? : https://es.wikipedia.org/wiki/Tahar_Ben_Jelloun

Traducción encontrada en:

El ocaso de los psicopatas (OTAN)

El ocaso de la OTAN

La historia de la OTAN y sus actividades de hoy permiten entender cómo construye Occidente sus mentiras y por qué es actualmente prisionero de ellas. Ciertos elementos mencionados en este artículo pueden resultar chocantes, pero nadie puede negar los hechos. Ante la realidad, lo más que pueden hacer los atlantistas es aferrarse a las mentiras y seguir cerrando los ojos.

| Damasco (Siria) | 11 de julio de 2016

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Estambul, 13 de mayo de 2015. Al final de un festín, al parecer bien regado con alcohol, los dirigentes de la OTAN, en una especie de burla a los cretinos que todavía toman al pie de la letra sus discursos sobre la paz, no encuentran nada mejor que entonar a coro “We are the World”. En este indecente video aparecen el general estadounidense y entonces jefe supremo de las fuerzas de la OTAN en Europa Philip Breedlove, el secretario general de la alianza Jens Stoltenberg, la responsable de Relaciones Exteriores de la Unión Europea Federica Mogherini y numerosos ministros de Defensa.

La cumbre de jefes de Estado y de gobierno de la OTAN acaba de desarrollarse en Varsovia, los días 7 y 8 de julio de 2016. Esta cumbre, que debería ser una especie de triunfo de Estados Unidos sobre el resto del mundo, en realidad ha marcado el inicio de la debacle.

Recordemos, primero que todo, qué es la OTAN.

Lo que fue la OTAN

Después de la Segunda Guerra Mundial, las élites europeas, llenas de pánico ante la idea de que los partidos comunistas lograsen alcanzar el poder, se apresuran a guarecerse, en 1949, bajo el “paraguas” estadounidense. Se trataba, ante todo, de ponerse en condiciones de amenazar a los soviéticos para que no apoyaran a los comunistas occidentales.

Los países del oeste de Europa extendieron paulatinamente su alianza. Incorporaron a ella a los alemanes del oeste de Alemania (RFA), que habían sido autorizados, en 1955, a restaurar su propio ejército. Preocupada por las capacidades de la OTAN, la URSS respondió creando el Pacto de Varsovia, 6 años después de la fundación de la OTAN.

Pero, con la guerra fría, las dos alianzas evolucionan de manera imperial: por un lado, la OTAN se ve dominada por Estados Unidos y, en menor medida, por el Reino Unido; del otro, el Pacto de Varsovia se encuentra bajo el dominio de la Unión Soviética. De hecho, incluso se había hecho imposible salir de ambas estructuras: la OTAN no vacila en utilizar el Gladio [1] para organizar golpes de Estado y perpetrar asesinatos políticos preventivos mientras que el Pacto de Varsovia invade abiertamente Hungría y Checoslovaquia, países que habían mostrado tendencias a independizarse.

La Unión Soviética puso fin a ce sistema, incluso antes de la caída del muro de Berlín. Mijaíl Gorbatchev permitió que cada miembro del Pacto de Varsovia recuperara su independencia, en lo que llamó ironicamente su «Doctrina Sinatra», en referencia a la célebre canción My Way. Cuando se produjo el derrumbe final de la Unión Soviética, sus aliados simplemente se dispersaron y fueron necesarios varios años de estabilización antes de que apareciera la actual Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTCS), basada esta última –en respuesta a los errores del pasado– en una estricta igualdad entre los países que la componen.

Es necesario precisar aquí que, como organizaciones, tanto la OTAN como el disuelto Pacto de Varsovia contradicen la Carta de las Naciones Unidas ya que los países miembros perdían su independencia al aceptar poner sus tropas bajo los mandos de Estados Unidos o de la URSS.

Contrariamente al caso de Rusia, Estados Unidos siguió siendo un imperio y sigue utilizando la OTAN para obligar a sus aliados a actuar según los intereses estadounidenses. El objetivo inicial de la OTAN –presionar a los soviéticos para que no ayudaran a los comunistas occidentales a llegar al poder– ya no tiene razón de ser. Sólo subsiste la sumisión a la tutela estadounidense.

En 1998, la OTAN libró su primera guerra, contra un Estado minúsculo –la actual Serbia– que no representaba ningún tipo de amenaza para ningún miembro de la OTAN. Estados Unidos fue creando poco a poco las condiciones para el conflicto, entrenando –en la base turca de Incirlik– a la mafia kosovar en la realización de actos de terrorismo, organizando una campaña de terror en Serbia y, posteriormente, acusando al gobierno serbio de haber desatado una represión desproporcionada contra los autores de los actos terroristas. Cuando el yunque aplastó la mosca, en las cancillerías de los países miembros de la alianza atlántica se dieron cuenta de que la OTAN en realidad era un organismo demasiado pesado y muy poco eficaz. Comenzaron entonces toda una serie de profundas reformas.

La OTAN posterior al 11 de septiembre de 2001

Al desaparecer la URSS ya no quedaba en el mundo ningún Estado capaz de rivalizar con Estados Unidos en el plano militar y, por ende, aún menos con la OTAN. Esta última tenía que haber desaparecido en aquel momento. Pero, no fue eso lo que sucedió.

Primero, surgió un nuevo enemigo: el terrorismo. Y el terrorismo enlutó varias capitales de países miembros de la OTAN, obligando a los Estados de la alianza atlántica a respaldarse entre sí.

Por supuesto, no hay ningún tipo de comparación posible entre lo que fue el Pacto de Varsovia y lo que realmente podían hacer una banda de barbudos desde una cueva en Afganistán. Pero los Estados miembros de la OTAN actúan como si creyeran –en verdad el amo de la alianza atlántica no les deja otra opción– que la única manera de garantizar la protección de sus poblaciones es firmar los comunicados de la OTAN, repetir a coro el discurso único.

A pesar de que existe una abundante literatura histórica, los occidentales siguen sin entender que la OTAN fue creada por sus clases acomodadas para utilizarla contra sus propios pueblos y que hoy Estados Unidos la utiliza contra las élites occidentales. La situación es muy poco diferente para los países bálticos y Polonia, que entraron recientemente en la alianza atlántica y aún se encuentran en la primera etapa del proceso: la del temor de las élites antes los comunistas.

La zona geográfica casi ilimitada que abarca la OTAN

Si la OTAN fuese realmente una alianza defensiva se limitaría a garantizar la defensa de sus Estados miembros. Pero, en vez de ello, sigue ampliando su zona geográfica de intervención. La lectura del comunicado final emitido en Varsovia permite comprobar que la OTAN se inmiscuye en todas las regiones del mundo, incluyendo la península de Corea –donde Estados Unidos nunca firmó la paz con la República Democrática– y África –donde el Pentágono sigue empeñado en instalar su AfriCom. La única región del mundo donde no se mete la OTAN es Latinoamérica, considerada como la zona reservada de Washington, en virtud de la «Doctrina Monroe». En lo tocante a todas las demás regiones del mundo, los vasallos del Pentágono reciben órdenes de enviar tropas para defender los intereses del amo.

La OTAN está implicada hoy en todos los campos de batalla. La OTAN coordinó la destrucción de Libia, con diferentes niveles de participación de sus diferentes miembros, cuando el comandante estadounidense del AfriCom, el general Carter Ham, se negó a entregar armas a al-Qaeda para derrocar a Muammar el-Kadhafi. Y es también la OTAN la que coordina la guerra contra Siria desde la instalación del Allied Land Command, en 2012, en la ciudad turca de Esmirna (Izmir).

Poco a poco, varios Estados no europeos han sido integrados a la OTAN, con diferentes niveles de participación. Los más recientes son Bahréin, Israel, Jordania, Qatar y Kuwait, que incluso ya tienen cada uno su propia oficina en la sede de la OTAN, desde el 4 de mayo de 2016.

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La nueva sede, recientemente inaugurada, de la OTAN en Bruselas. ¿Su módico costo? Un millón de millones de dólares.

¿Qué es la OTAN hoy en día ?

Cada Estado miembro de la OTAN está siendo exhortado a armarse para participar en las próximas guerras y dedicar a ello un 2% de su PIB, aunque esto es todavía sólo una parte de lo que se les pide. Como el armamento debe corresponder a las normas de la OTAN, también se les exhorta a que lo compren en Estados Unidos.

Por supuesto, todavía quedan producciones nacionales de armamento en varios países de la OTAN. Pero no será por mucho tiempo. Durante los últimos 20 años, la OTAN ha estimulado sistemáticamente los Estados miembros de la alianza a desmantelar sus propias industrias aeronáuticas militares, exceptuando las de Estados Unidos. El Pentágono anunció la creación de un avión de guerra multipropósito –el F-35 Joint Strike Fighter– a un precio súper ventajoso. Todos los países miembros de la OTAN hicieron pedidos para adquirir esa maravilla y cerraron sus propias fábricas.

Veinte años más tarde, el Pentágono todavía no está en condiciones de fabricar ni un solo ejemplar de ese avión maravilloso capaz de hacer cualquier cosa y sigue presentando en las ferias de armamento los mismos F-22 más o menos modificados. Ahora Estados Unidos pide constantemente a los “clientes” que ayuden a financiar el desarrollo del dichoso F-35 mientras que, en Washington, el Congreso estadounidense se plantea reiniciar la producción de aviones viejos porque lo más probable es que el F-35 nunca llegue a fabricarse.

Conclusión: la OTAN funciona como una vulgar sucursal de la mafia, el que no paga se expone a ser víctima de atentados terroristas.

Estados Unidos ha hecho todo lo posible para que sus aliados dependan de la industria militar estadounidense… y dejó de perfeccionarla. Mientras tanto, Rusia reconstruyó su propia industria militar y China está a punto de disponer de su propia estructura industrial militar. Ya en este momento, las fuerzas armadas de la Federación Rusa han dejado atrás al Pentágono en materia de guerra convencional. Rusia ha desplegado en el oeste de Siria, en el Mar Negro y en Kaliningrado, un conjunto de medios técnicos que le permiten desactivar los sistemas de observación y mando de la OTAN, al extremo que la alianza atlántica ha tenido que renunciar a vigilar la actividad de las fuerzas armadas rusas en esas regiones. Y en el campo de la aeronáutica, Rusia ya está produciendo aviones multipropósito capaces de hacer palidecer de envidia a los pilotos de la OTAN. Y de aquí a 2 años, China también pudiera dejar atrás a la OTAN en materia de guerra convencional.

Así que los miembros de la OTAN están siendo testigos de la decadencia de la alianza atlántica, que constituye de hecho su propia decadencia. Pero no reaccionan ante esa nueva situación, con excepción del Reino Unido.

El caso de Daesh

Después de la histeria sobre al-Qaeda que caracterizó los años 2000, ahora nos encontramos bajo la amenaza de un nuevo enemigo: el Emirato Islámico en Irak y el Levante, también conocido como Daesh [2]. Todos los Estados miembros de la OTAN fueron exhortados a unirse a la «Coalición Mundial» (sic) para vencerlo. Los participantes en la cumbre de Varsovia se felicitaron por las victorias obtenidas en Irak y hasta en Siria, incluso a pesar de «la intervención militar de Rusia, de su importante presencia militar, de su respaldo al régimen» que constituyen una «fuente de riesgos y [de] desafíos adicionales para la seguridad de los Aliados» (sic) [3].

Ya todo el mundo entendió que el Emirato Islámico fue creado en Irak por Estados Unidos en 2006. Pero ahora nos dicen que esa organización terrorista se volvió en contra de su creador –obsérvese que eso fue lo mismo que ya nos dijeron sobre al-Qaeda. Sin embargo, el 8 de julio de 2016, mientras el Ejército Árabe Sirio luchaba contra varios grupos terroristas –entre los que se hallaba el Emirato Islámico– al este de Homs, aviones de la US Air Force aportaron apoyo aéreo a esos terroristas durante 4 horas, lo cual permitió a los yihadistas de Daesh preparar y efectuar la voladura de un importante tramo del gasoducto que conecta Siria con Irak e Irán.

Otro hecho revelador es que en los atentados registrados el 4 de julio en Arabia Saudita (incluso frente al consulado de Estados Unidos en Yeddah, del otro lado de la calle), el Emirato Islámico utilizó explosivos militares de alta tecnología, disponibles únicamente en los arsenales del Pentágono. Así que no resulta difícil entender que, con una mano, el Pentágono combate el Emirato Islámico en ciertas zonas mientras que, con la otra mano, sigue entregándole armas y garantizándole apoyo logístico en otras zonas.

El ejemplo ucraniano

El otro espantajo que la OTAN sigue agitando es Rusia. Sus «acciones agresivas (…) incluyendo sus actividades militares provocativas en la periferia del territorio de la OTAN y su demostrada voluntad de alcanzar objetivos políticos mediante la amenaza o el uso de la fuerza, constituyen una fuente de inestabilidad regional, representan un desafío fundamental para la Alianza» (sic).

La OTAN reprocha a Rusia la anexión de Crimea, lo cual es cierto, negando el contexto en que se produjo: el golpe de Estado orquestado por la CIA en Kiev y la entronización de un gobierno ucraniano plagado de nazis. Dicho de otra manera, los miembros de la OTAN tienen derecho a hacer cualquier cosa… pero Rusia… Rusia viola los acuerdos que había concluido con la alianza atlántica.

La cumbre de Varsovia

La cumbre de la OTAN en Varsovia no permitió a Washington reparar las grietas que aparecen en la alianza. El Reino Unido, que al decidir su salida de la Unión Europea acaba de poner fin a su «relación especial» con Estados Unidos, se negó a incrementar su participación en la OTAN para compensar el esfuerzo que está cancelando en el seno de la Unión Europea. Londres se escudó tras su próximo cambio de gobierno para evadir las preguntas sobre el tema.

La cumbre atlántica sólo pudo tomar dos decisiones: instalar bases permanentes en la frontera rusa y desarrollar el escudo antimisiles. Como la primera decisión contradice los compromisos de la OTAN, se implementará desplegando tropas según un sistema rotativo, de manera que no habrá un contingente permanente, aunque siempre habrá soldados presentes. La segunda decisión consiste en utilizar el territorio de los aliados europeos para desplegar allí soldados estadounidenses y un sistema de armamentos. Para no incomodar a las poblaciones europeas cuyos territorios se verán así sometidos a una nueva ocupación militar, Estados Unidos aceptó no conservar el mando directo del escudo antimisiles sino ponerlo bajo el mando de la OTAN.

Pero se trata de un cambio puramente cosmético ya que el Comandante Supremo de la alianza atlántica, actualmente el general Curtis Scaparrotti, es obligatoriamente un oficial estadounidense designado directamente por el presidente de Estados Unidos.

[1] Sobre las redes secretas designadas como Gladio creadas por la OTAN en los Estados de Europa occidental ver los importantes trabajos investigativos del profesor Daniele Ganser.

[2] También se le designa indistintamente como Estado Islámico (EI) o por siglas como EIIL, ISIS o ISIL.

[3] «Communiqué du Sommet de l’Otan à Varsovie», Réseau Voltaire, 9 de julio de 2016.