Somalia, el Hambre, y mi corazón de piedra…

Todos los artículos de alteatequieroverde’s weblog pueden ser publicados por otros, a condición de citar las fuentes, de publicarlos integralmente, poner su titulo original y conservar las firmas de sus autores, traductores y correctores.

En los próximos días date otro paseo por aquí porque seguimos en obra. Añadiremos informaciones, y fotos.

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Nos parecio importante traducir este texto conmovedor de Stéphane Laporte  acerca de la tragedia nada nueva ni imprevisible de Somalía. Aunque las causas no están directamente relacionadas, volver a leer el articulo de Alteatequieroverde de enero 2011 acerca de la Hambruna con H mayúscula. ¿Que arma de destrucción masiva mata más que el hambre? ¿Por que los combates entre las milicias islamistas y las fuerzas de paz africanas volvieron a empezar al mismo momento que el primer avión de ayuda alimentaria tocaba tierra? ¿Hemos visto imágenes rodadas por periodistas serios de un inmenso deposito de arroz en la capital, a escasos cientos de metros de los hambrientos. ¿Por que  Sarko y su banda de criminales sociopatas nos toman el pelo dirigiendo una falsa guerra humanitaria en Libia pero no mueven el dedo para ayudar al pueblo somali? ¿Hay petroleo en el subsuelo de Somalia? ¿12 millones de seres humanos menos facilitaría el robo de este recurso? El tiempo nos lo dirá.  

 

Des enfants qui souffrent de malnutrition reçoivent des... (Photo: AP)

 

Según la ONU, decenas de miles de personas han muerto estas últimas semanas en Africa del Este, donde la peor sequía en 60 años afecta a Somalia , Etiopia, Kenia, Djibouti, Sudán y Uganda.

 Vamos a cenar en el salón. Esto no ocurre muy a menudo, pero está tarde, mi hermano está en casa de su amigo Ronald, y mi hermana ensayando para su recital de ballet. Cuando solo nos encontramos los tres, mi padre, mi madre y yo, nos instalamos delante de la tele.

 En el menú, filetes, patatas fritas y noticias. Que bueno! El señor de la corbata frunce las cejas: “Vamos a mostrarles imágenes que pueden herir la sensibilidad….” Un niño de una delgadez como no he visto nunca, el vientre anormalmente hinchado, los ojos negros como la muerte, está sentado sobre la arena. Las moscas giran alrededor de él como buitres.

 Después una mujer, con pechos raquíticos, intenta alimentar a un bebé que no tiene fuerza para chupar. La cámara muestra otro plano: centenares y centenares de muertos vivientes esperan el fin, muriéndose de hambre.

 No llego a tragar mi bocado. Me vuelvo hacia mis padres: mi madre llora y mi padre mueve la cabeza. La cena ha terminado. Hemos perdido el apetito. El niño que soy plantea una pregunta muy simple: ¿Por qué? Y los adultos que son mis padres, intentan explicar, pero no lo consiguen. Ellos no saben.

 Las imágenes de la hambruna en Etiopia, en 1973, fulminaron el planeta entero. Cuatro años después de haber visto al hombre caminar sobre la Luna, después de haber aplaudido la grandeza del hombre, vimos al hombre morir sobre la duna, constatamos la pequeñez del hombre. No tanto la pequeñez del cuerpo, como la pequeñez de corazón de los demás humanos, como nosotros, quienes dejamos que una cosa así se produzca.

 Mi padre ha sacado el monedero de su bolsillo, mi madre ha rebuscado en su bolso, yo he roto mi cerdito. Todos hemos hecho donativos a Oxfam, esperando solucionar el problema. Esperando que todo el mundo coma en paz.

 Creíamos haberlo logrado, cuando en 1984, las imágenes volvieron a la tele. Eran exactamente las mismas. El niño delgado con su gran barriga, la madre agotada acunando un bebe agonizante, el desierto lleno de sacrificados. Es como si no se hubieran movido. Como si no hubieran tenido siquiera la fuerza de morir.

 Eso, todavía nos ha hecho sentirnos mal. Pero menos, es necesario confesarlo. Nos acostumbramos a todo, sobre todo a las desgracias de otros. Fue necesario que los artistas se movilizaran para hacernos reaccionar un poco. Cantando Do They Know it´s Christmas? We are the World y Les yeux de la faim (Los ojos del hambre), lograron sonsacarnos algunas monedas. Y darnos la ilusión de salvar el mundo. Una vez más.

 Imágenes de la actual hambruna en Somalia, verdaderamente no he  visto. O si las he visto, han pasado muy deprisa, antes del tiempo. Los medios de comunicación deben encontrarlas ya” vistas”. De todas formas, hace mucho tiempo que las imágenes ya no nos impresionan. Asesinatos, guerras, tragedias, hemos visto todo lo que se podía ver en YouTube. Estamos inmunizados. Habituados.

Y cuando, los ojos negros como la muerte de un pequeño africano, muriendo de hambre, aún nos conmueve, estamos convencidos de que no se puede hacer nada.

 Antes, creíamos que los veinte euracos que se enviaban a organizaciones humanitarias se transformaban en cientos de vasos de leche que los buenos misioneros distribuían a la gente en su desierto, para nuestro gran alivio. Que ellos podrían sonreír de nuevo, con bigotito de leche alrededor de la boca, gracias a nosotros.

 Ahora, pensamos que nuestros veinte euracos, no se entregaran a los que sufren, sino más bien terminarán en los bolsillos de aquellos que les hacen sufrir, en los bolsillos de algún gobernante corrupto de esos países malditos, quienes lo utilizarán para pagarse una copa. Gracias a nosotros.

 Nos volvemos fatalistas.

 Es triste, pero es así

 Hace 38 años, el hambre en el mundo era nuestra prioridad. Estábamos tan conmovidos, que no queríamos comer mientras que los pequeños africanos no comieran

 Hoy, la prioridad, es la deuda de los Estados Unidos. No Somalia. Los economistas nos lo han explicado muy bien. Si el sistema capitalista revienta, todo revienta. Entonces, si no queremos perder nuestro poder adquisitivo, es necesario concentrarse sobre la deuda americana, europea, canadiense.

 Mientras, son miles los que mueren de hambre y de indiferencia. Sobre todo de indiferencia.

 Incluso ya no hay niños que preguntan por qué.

 Incluso  ya no hay adultos confusos por no saber.

¿Será necesario que James Cameron, vaya a rodar en 3D el hambre en Somalia para que las imágenes nos revuelvan, para que nuestros corazones lloren de nuevo sobre la suerte de las victimas, para que nuestras mentes intenten encontrar una solución?

 ¿Sobre la lista de todos nuestros graves problemas, 12 millones de personas muriéndose de hambre, podrían estar por encima?

 Ya no es mi hucha que debo romper, es mi corazón de piedra.

 Stéphane Laporte

Traducido del Canadiense francés por Celia Fernandez de alteatequieroverde.

Comentario de Jo^^ en cyberpresse:

Conmovedor este artículo de Stephane ! pero que se puede hacer? Cuando se sabe muy bien que el dinero no se entregará allí nunca. No se entregó en Haiti, cuando tuvieron tanta necesitad después del seísmo de Enero de 2010, aún menos en Indonesia después del tsunami, por qué tendría que ser diferente en Somalia. Todos hemos perdido confianza en el sistema. Si las personas dirigentes de esas organizaciones hubieran sido honestas en lugar de corruptas, hace mucho tiempo que el hambre en el mundo habría desaparecido.

 

2 comentarios en “Somalia, el Hambre, y mi corazón de piedra…

  1. estuve en sudan en el 89 y he visto niños muertos arrojados a los contenedores de basura. de Jartum ( la capital) no se me borra el recuerdo del olor agridulce de la carne pudriendose al sol que invadía toda la ciudad. en fin, no quiero recordarlo, pero lo cierto es que esos territorios no pueden mantener a la población que tiene en la actualidad. esos paises de áfrica tenian una población muy inferior en el siglo 19. a partir de la colonización el crecimienbto demografico aumentó y los recursos de esos paises ni sirven para mantener a su población actual sin industria. cuando ayudamos a esos paises, los hacemos mas dependientes de recursos exteriores que ellos no pueden pagar. hay que ayudarlos? CLARO QUE SI, pero la ayuda debe ir ligada a programas de descenso de la población, para que poueda sostenerse con arreglo a un sistema tradicional. la industrialización de esos paises al estilo de vida occidental es inviable y solo genera esclavitud y pobreza. tiene que reducir su población mediante programas de anticoncepción y amoldarse a un modo de vida tradicional que respete los recursos naturales y sea sostenible. pero al mismo tiempo occidente debe dejar de robarles sus recursos naturales fomentando el sometimiento de esos seres humanos a unos pocos dictadores.

    1. Es una inmoralidad que se gasten 40 millones de euros en un futbolista (Cesc por el Barcelona) y el estado Español solo haya destinado 22 millones de euros para paliar el hambre en Somalia.

      Que injusta es la vida y que bajeza lo de esta sociedad que dicen avanzada.

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