Otoño lejos de Fukushima: las partículas de cesio caen de los arboles con las hojas muertas…

 

BY ROY BATTY ON 7 OCTUBRE, 2011 TheEconomist 
–(..) Iitate se encuentra a 45 kms de la central nuclear de Fukushima Dai-chi, golpeada por un tsunami el 11 de Marzo de este año. En las montañas que hay sobre la ciudad, los bosques están tomando el color del otoño. Pero su belleza es engañosa. Cada vez que sopla una ráfaga de viento, el Sr. Sato dice que agita partículas invisibles de cesio radiactivo de los árboles que son rociadas sobre el pueblo. Los niveles de radiación en las colinas son tan elevados que los residentes no se atreven a acercarse. El Sr. Sato no puede enterrar los restos mortales de su padre, que guarda en una urna en su granja abandonada, debido a los peligros de subir al cementerio de la colina.

Iitate tuvo la mala suerte de estar en la dirección del viento que transportó partículas radiactivas (incluído plutonio) mucho más lejos de lo que nadie esperó inicialmente tras el desastre nuclear. Casi todos los 6.000 residentes han sido evacuados, aunque tarde, porque llevó meses al gobierno decidir que algunos pueblos fuera del radio de 30 kms alrededor de la central exigían una atención especial. Ahora ofrece un ejemplo extremo sobre lo dificil que será recuperarse del desastre.

Principalmente por la enorme dispersión de radiación. El gobierno dijo recientemente que necesitaba limpiar alrededor de 2.419 kilómetros cuadrados de suelo contaminado — un área mayor que Tokyo — que recibió una dosis anual de radiación de al menos 5 milisieverts, o más de 0.5 microsieverts por hora. Eso cubrió un área mucho más allá de la zona de restricción oficial de 30 kms (ver mapa). Además de la limpieza con mangueras de agua a presión de zonas urbanas, esto requeriría retirar alrededor de 5cms de la superficie del suelo de granjas locales, así como de todas las hojas muertas de los bosques cargados de cesio.

En cualquier caso, la experiencia de Iiate sugiere que el gobierno puede estar subestimando la tarea. Los residentes de los municipios han retirado 5 cms de la capa superficial del suelo de una parte del territorio, pero debido a que las partículas radiactivas siguen cayendo de los árboles próximos, el nivel de radiación continúa siendo elevado — alrededor de un microsievert por hora — a pesar de ser menor que en áreas cercanas. Sin talar los árboles, el Sr. Sato admite que habrá un permanente riesgo de contaminación. Hasta ahora, nadie tiene ni idea de dónde será depositado el suelo contaminado.

 

El segundo problema es la salud de los niños. El 30 de Septiembre, el gobierno levantó la recomendación de evacuación para las comunidades que se encuentran dentro del radio de 20-30 kms alrededor de la central. El objetivo era, en parte, mostrar la firmeza de las autoridades a la hora de tener bajo control los reactores siniestrados.

Sin embargo, estas zonas siguen plagadas de puntos calientes de radiación, incluídos parques públicos y escuelas, que necesitarán ser limpiados para restaurar la confianza pública. Los padres dicen que les preocupa especialmente llevar a sus hijos de vuelta, debido a lo desconocido de los efectos de la radiación en la salud de los pequeños. Es más, las partículas de cesio tienden a ocultarse en la hierba, lo que significa que la radiación supone un riesgo mayor a la altura de un niño de corta edad que a la de un adulto. En Iitate, Mihori Takahashi, madre de dos niños cree “sólo la mitad de lo que los médicos dicen” y dice que no quiere traer de vuelta a sus hijos jamás. Eso, en sí mismo, podría ser una maldición. “La recuperación de este pueblo depende de que los niños regresen”, dice el Sr. Sato.

E incluso en el caso de que la gente regrese, al Sr. Sato le preocupa cómo se ganarán la vida. Estos son pueblos granjeros, pero llevará años retirar el estigma asociado a la comida de Fukushima, admite. Está furioso con Tokyo Electric Power, el operador de la central, por fallar a la hora de reconocer el impacto a largo plazo del desastre. Dice que es una forma de escatimar en el pago de las compensaciones.

Un modo de ayudar a superar estos problemas sería persuadir a la gente a que acepte laxos niveles de seguridad. Se espera que un panel del gobierno proponga subir el limite de dosis recibida por encima de 1 milisievert al año. Esta semana en Tokyo, Wade Allison, profesor de física de la Universidad de Oxford, alegó que el límite de dosis anual de Japón podría ser incrementado a 100 milisieverts en condiciones de seguridad, basándose en estadísticas sanitarias actuales. Frente a la casa del Sr. Sato, sin embargo, una lectura que equivalía al 150 milisieverts al año dejó a este corresponsal extrañamente reacio a respirar.

Fuente: http://www.economist.com/node/21531522

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