Terrorismo hipotecario: Un búlgaro destruyó su casa y entrego los cascotes al banco porque no podía pagar su hipoteca…

 

http://endoriot.blogspot.fr/2013/12/a-man-in-debt-demolished-his-house-and.html#.UrMXp_vngxw

Traducción Alteatequieroverde


 Mola la idea, aunque la familia se quedó sin casa. Un habitante de la ciudad de Lovech en Bulgaria que ya no podía darse el lujo de pagar la hipoteca de su casa, gasto hasta su último céntimo para demolerla justo antes de que se la roben los banksters. El terreno sobre el que se construyó la casa no estaba incluido en la hipoteca, por lo que la familia decidió destruir la casa para darla al nuevo propietario. Los restos del edificio fueron cargados en un camión grande y se trasladaron a la oficina central del distrito del banco, en la localidad de Teteven donde se firmó la hipoteca.

 

    El hombre que estaba en deuda con su banco entró en el despacho con su familia y se pusieron a llorar y rogar para que el banco tenga piedad de ellos, pero el gerente dijo que no pueden hacer excepciones y que la familia tenía una semana para dejar la casa vacía.

    Imagine la cara de administrador del banco después de la partida de la familia, cuando su preciosa casa nueva fue dada de baja en cascotes delante de la entrada principal del banco …

Terror en Madrid: decenas de insensatos atacan a la policía con botellas vacías, tubos de cartón, petardos e insultos. La policía sobrevivió al susto. Y la Ley «Bozal» también.

 ¡Uf! Que miedo hemos pasado…durante unos minutos creímos que la dictadura de Rajoy y Comparsas se tambaleaba. Pero no. Todo ha terminado en un corto pero no desagradable   subidón de adrenalina. Las botellas de los «terroristas» estaban vacías de gasolina, los petardos eran de los que tiran cualquier mozete de 7 años en las calles de Valencia y comarca en época de Fallas, y los mangos de azada que se vislumbran en manos de algunos no son de talla XXXL sino sencillos tubos de cartón. Una verdadera revuelta de terciopelo de la que no sabemos quién fue el verdadero patrocinador. ¿Fomentada por unos provocadores pagados con sobre por los servicios de su Excelencia El Ministro de Interior para justificar la ley «bozal»? 

No dudamos que, excitados por su propia arrogancia y su sentido de la impunidad, algún día, más pronto que tarde, los que se sienten los nuevos Amos del país cruzaran la verdadera línea roja. Ese día, nos tememos que las revueltas serán algo más que una payasada. Habrá que subir, preventivamente, los precios de la gasolina y de los mangos de azada. Porque un litro de gasolina solo cuesta  1,50€. Un mango de azada talla XXXL de madera  de haya menos de 10€. El capitalismo debe sacar tajada de una revolución que no debe ser barata.

De momento, los Payasos tristes al poder no tienen nada que temer: las colas para consumir son aún muy largas, muy largas, muy largas…