Chicote premia el engaño, la trampa, la picardía, la suciedad y la incompetencia. “Pesadilla en la cocina”: una parábola de la vida real en España.

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  Absorbido por el sofá, los músculos relajados después de un duro día de curro labrando la tierra con una fanga*, me dejé llevar de la mano por el chef Chicote que supo, de nuevo, engañarme.  Esta vez, el “reality show” tuvo lugar en Granadilla de Abona, precisamente en la parte costera del municipio tinerfeño: Los Abrigos.

Hicieron  falta solo unos pocos  minutos para que el gerente del restaurante Picasso me pareciera muy antipático. Engaña a los clientes proponiendo una carta de la que no tiene ni la décima parte de los ingredientes en cocina. Vende congelado por fresco. La comida que sale de los fogones es mala  preparada por alguien que no sabe cocinar. La cocina asquerosa merece la visita de un inspector de sanidad y el inmediato cierre del “restaurante”. El ambiente en ese equipo incompetente es todo menos solidario, con escandalosos psicodramas en la cara de los avergonzados clientes que han entrado allí por engaño.

Parece lo que es: un local regido por un bufón tramposo y holgazán que acusa a los demás de padecer sus propios vicios. Pero además el tío prepotente se siente un rey del mambo incomprendido. Para más inri, el embaucador profesional es italiano, el desgraciado. Mala suerte. Los italianos no gozan particularmente de buena reputación en el mundo de la honradez. Parece ser que se lo buscan a pulso, día a día. Hasta tal punto que algunos de nuestros contactos en Francia analizan los productos bio procedentes de Italia antes de comercializarlos, por si acaso. Y descubren, a veces, que los aceites esenciales bio italianos tienen trazas de pesticida, por ejemplo. Puede que la picardía guste mucho y haga reír por debajo del paralelo 46 norte, pero en los demás países, el engaño no gusta mucho, no. Es más, existen países donde para abrir un restaurante hay que ser un experto, sentarse unos pocos años en los bancos de una escuela profesional delante de los fogones y de la pizarra. Incluso uno debe estudiar gestión para tenerlas todas consigo y no quebrar a lo tonto, por incapaz, antes de servir platos de comida por cuenta propia a unos clientes desconocidos, pero confiados, que te pagan por esto. Antes de pretender freír un huevo frito y servirlo tienes que aprender en una brigada, y conocer más que las reglas básicas de la higiene. Pero en España, pagas por pasar un exámen  de manipulador de alimentos, un exámen de risa, y ya te autoproclamas chef, si te da la gana.

En el restaurante tinerfeño, como ya ocurrió un par de veces en otras provincias españolas en capítulos anteriores del reality show, todo vale para sacar la pasta, del bolsillo del turista al bolsillo del “empresario”.

Uno se pregunta porque Chicote no mando a freír espárragos a este Giovani de mierda. Pues porque el “show must go on”, el espectáculo debe continuar y la publicidad vendida llenar los intermedios. La pasta por publicidad retribuye las carteras de los accionistas de la Sexta.  Entonces, la justificación para no mandar a este estafador a la mierda es que este pobre “empresario” tiene mujer e hijo, tiene hermana y empleados.

“¡Que va! ¡Que va! ¡Que va! Yo leo a Kierkegaard! hubieran concluido “Faemino y Cansado” para eximirse de cualquier marrón. Y con esta conclusión, asunto zanjado y premio para el llorón: remodelación del restaurante en su totalidad y con la publicidad* echa al Picasso en prime time (hora de gran audiencia) el lunes en la Sexta, el Giovani puede tirar unos cuantos meses más, y si hace falta seguir mintiendo , si hace falta seguir con la trampa, se seguirá.

En un momento del programa,  Chicote le pregunta al Giovani de los huevos como hace para que los clientes siempre pidan lo que quiere servirles, porque no tiene otra cosa en el congelador, claro. Deberíamos preguntarnos como hacen para servirnos siempre  la misma bazofia televisiva y por qué pedimos más. Deberíamos preguntarnos como hacen los bancos para llorarnos y por qué consentimos pagarlos, con intereses, y los intereses de los intereses, y cada vez más. Preguntémonos como hacen los jefes para llorarnos y consentimos que los despidos sean casi  libres. Deberíamos preguntarnos como hacen para llorarnos  antes de que aceptemos que se liberalicen Correos, la distribución del Agua, que se suba el precio del Gas, de la luz, de los alimentos y de los medicamentos… Los tramposos nos lloran y nos bajamos los sueldos y los pantalones. Los estafadores te quitan la casa a medio pagar y te echan a la calle, pero lloran y sigues pagando la deuda como no se hace en ningún país de nuestro entorno. ¿Cómo hacen para sembrar tanto OMG en un país donde el 70% de la población dice estar en contra? ¿Cómo hacen para llorar tan bien que sus centrales nucleares siguen quemando uranio y sin embargo la gente  no lo quiere?

 ¿Cuantos embaucadores hay que nos la meten doblada pero  seguimos pagando la vaselina y pedimos más? Si, si, pedimos más. Porque las manifestaciones en España son festivas. Porque los tambores, cuando suenan, no son en son de guerra. Porque en las manifestaciones marcháis al sonido de las  dulzainas como en las fiestas de vuestros barrios o de vuestros pueblos. Porque vuestras pancartas son chistosas, inteligentes, nada amenazadoras. Nada dañinas. Nadie tiene miedo. Camináis sin hacer ruido, sin querer molestar, sin pisar el césped. La señora condesa debe seguir durmiendo la siesta sin que la chusma la moleste.

El coco tramposo os ha comido el coco con lo de “¡Nada de violencia! ¡Solo pacíficamente lograremos los objetivos…! ¡Insultos no! “Hay que dialogar con el contrario, convencerle”, dice Anguita. Poco a poco, siempre poquito a poquito. Mientras tanto, el mentiroso corrupto te quita el bocado que te estabas llevando a la boca. Mientras tanto encarcelan a los pocos que se atreven a hacer ruido porque aunque sean muy malos, muy violentos, muy irresponsables, muy terroristas, muy habladores, ellos han entendido que las señales de tráfico arrancadas las han pagado también ellos aunque sea en “diferido”, como los adoquines y los contenedores quemados y que no les van a seguir susurrando a la oreja del lacayo del conspirador capitalista: “Darme algo, por favor, su Señoría, su Nobleza… 

Da igual si al lado de este restaurante tinerfeño, unos profesionales honrados en sus tratos y limpios en sus cocinas se empeñan día tras día en llevar su negocio hacia el éxito, o por lo menos en no quebrar, tan fácil  en estos días, da igual. El Chicote llega aureolado de su “bien merecida reputación” y de su “carácter”…monta el espectáculo televisivo y al final salen premiados los mentirosos.

Moraleja: “Pesadilla en la cocina” es una parábola de la vida real en España. Se engaña al pueblo y se premia al tramposo, al corrupto, al charlatán de hábil labia.

Mientras no salgamos  todos a ocupar las calles vestidos de negro, o en pelotas (que está muy de moda) y en el más absoluto silencio, con la cara amenazadora y los puños en alto: los tramposos seguirán mofándose de vosotros y ganando premios.  La libertad no se regala: se conquista. 

PD: Me olvidaba: será necesario que cada uno haga su autocritica o su exámen de conciencia, según su elección, y decida echar fuera de sí el muy agarrado y común  defecto de la picaresca, de la codicia, de la mentira, de la vanidad etc… Porque no vale reclamar honradez a los demás cuando uno huele a podrido por dentro.  

 

 

*Fanga: tipo de pala agrícola utilizada para cavar o remover la tierra, en catalá.

**Unos días antes del rodaje del falso espectáculo real decenas de curiosos se acercaban al restaurante para ver a Chicote, imagínate después del paso del programa en la Sexta:

http://www.laopinion.es/tenerife/2014/02/04/espera-chicote/523901.html

http://fueradecartablog.wordpress.com/2014/01/24/el-chef-chicote-atraca-el-3-de-febrero-en-los-abrigos-para-reflotar-al-restaurante-picasso/

http://www.teinteresa.es/tele/restaurantes-cerrados-paso-Chicote-pesadilla-cocina_0_958704914.html

6 comentarios en “Chicote premia el engaño, la trampa, la picardía, la suciedad y la incompetencia. “Pesadilla en la cocina”: una parábola de la vida real en España.

  1. Qué bebe el que ha escrito este articulo? Se puede ser crítico, irónico, pero la falta de elegancia en las opiniones muestra un subjetividad llena de ira, miedos y experiencias negativas que trata de descargar insultando y haciendo demagogia. En fin, así va el país, como él-ella relata.

  2. “Para más inri, el embaucador profesional es italiano, el desgraciado. Mala suerte. Los italianos no gozan particularmente de buena reputación en el mundo de la honradez.”

    “Puede que la picardía guste mucho y haga reír por debajo del paralelo 46 norte, pero en los demás países, el engaño no gusta mucho”

    “este Giovani de mierda”

    A qué se debe la falta de respeto hacia los italianos y a los pueblos del sur de Europa? Será usted sueco? alemán? O simplemente xenófobo y facha?
    Puede hacer referencia a Kierkegaard y utilizar otros malabarismos pseudo-literários, pero su “articulo” delata el paletismo de un sureño acomplejado.

    1. Italia no padece la crisis como tu porque la Mafia ayuda (no gratuitamente) reemplazando los bancos que fallan, en cuando a la picardia, a la corrupción no me dijas que España y Italia no están bien puestpo en el ranking internacional…a lo mejor no has visto el capitulo del que trata el articulo, pero ya es tiempo de llamar a la mierda mierda y no es tu falsa tolerancia hacia la estos imperdonables defectos que cambiaran nada: tu tolerancia y las de tus semejantes han echo y hacen que millones de personas en Espàña no tienen para comer equilibrado hoy en dia. Esta falsa tolerancia hace que en este país no existe democracia real.

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