En los Estados Unidos un “útero artificial” ha sido probado con éxito en fetos de corderos.

El útero artificial es para mañana…

Un siglo después del “Mundo feliz” de Huxley, la gestación artificial entra en el campo de lo posible. ¿Deberíamos aplaudir? ¿Preocuparnos? ¿Intentar prohibir?

Desde las primeras páginas, todo está dicho. Estamos en el año 632 de Nuestro Ford, en el “centro de incubación y acondicionamiento del London Central”. El final de la reproducción sexual asociada a la gestación artificial de la especie humana: este es el gran hallazgo del Mundo Feliz (1932) de Aldous Huxley (1894-1963). En esta etapa, la Historia ya no se enseña en las escuelas y “condicionando” químicamente los embriones humanos se programan para una posición futura en una jerarquía social hecha de castas. Esta predestinación sistematizada arregla todos los problemas que enfrentan las sociedades anteriores, comenzando con los del desempleo masivo.

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Aldous Huxley

El genial Huxley ciertamente no fue el primero en evocar el concepto de ectogénesis, procreación extrauterina. Se deben las primeras fosforescencia en el tema al biólogo y genetista (británico) John Burdon Sanderson Haldane, quien elaboró ​​el proyecto de un dispositivo que permite, en mamíferos, el embarazo extracorpóreo, el crecimiento de un embrión y luego un feto en el exterior del cuerpo de un organismo femenino. La idea fue luego desarrollada en forma de anticipación por Haldane en 1923 en “Daedalus”, o “Science and the Future”).

Un siglo después, es la misma perspectiva de ectogénesis que encontramos con el anuncio del desarrollo, en los Estados Unidos, de un “útero artificial” probado con éxito en fetos de corderos. De hecho, más que un útero es una forma ingeniosa de placenta artificial que solo puede funcionar realmente cuando el feto ha alcanzado una determinada etapa de desarrollo.

De hecho, más que un útero es una forma ingeniosa de placenta artificial que solo puede funcionar realmente cuando el feto ha alcanzado una determinada etapa de desarrollo.

Una experiencia prometedora

Publicado en Nature Communications, este trabajo ha sido realizado por el equipo de Alan W. Flake(Center for Fetal Research, Department of Surgery, The Children’s Hospital of Philadelphia). Es sobre todo un sistema dirigido a mejorar el manejo de bebés muy prematuros. El prototipo de los investigadores de EE. UU. se ha probado en corderos, imitando el embarazo durante 20 a 28 días. Se extrajeron ocho corderos del vientre de su madre de 105 a 120 días después del inicio de la gestación (el equivalente, en términos de madurez pulmonar, de 22 a 24 semanas de amenorrea en la especie humana).

En este “in útero” artificial, los corderos se desarrollaron sin anomalías aparentes. Los resultados de las autopsias realizadas posteriormente no revelaron ninguna anormalidad, particularmente neurológica. Un cordero dejado vivo, ahora tiene un año y toda la apariencia de normalidad. “Nos sorprendió la calidad de la respuesta fisiológica de los animales”, dice Emily Partridge, autora principal del artículo de Nature Communications. “Los fetos mismos regulan estos intercambios”.

¿Y en el hombre?

Varios obstáculos técnicos quedan por superar antes de considerar una transición a la reanimación neonatal humana. Sin embargo, varios especialistas franceses ven un progreso significativo en el desarrollo de dicho dispositivo. “Esta es la primera vez que veo un sistema tan cerca del útero, y es de una simplicidad seductora”, dijo al periódico El Fígaro el profesor Michel Cosson, ginecólogo-obstetra en el Hospital Universitario de Lille.

Los investigadores estadounidenses ven fácilmente su dispositivo aplicado a los hombres “en diez años”. “¿Porque no? Ahora sabemos cómo salvar a bebés de 23 semanas, mientras que hace quince años, salvarlos a las 28 semanas era casi de ciencia ficción “, explica el profesor Michel Cosson. Y para el profesor Olivier Baud, jefe del departamento de neonatología del Hospital Robert Debré (París) e investigador del Inserm, el útero artificial humano ya no es utópico.

Pero este avance abre otra perspectiva vertiginosa: la de la unión entre el embrión concebido in vitro y el feto atendido en un entorno extrauterino. Y esta posibilidad nunca ha sido tan cerca desde la distopía de Huxley. Solo hace falta comparar las perspectivas abiertas por el dispositivo estadounidense con las ofrecidas por el trabajo de los biólogos británicos sobre el cultivo in vitro de embriones humanos.

La regla de los catorce días

En mayo de 2016, un grupo dirigido por Magdalena Zernicka-Goetz (Universidad de Cambridge) anunció en Nature Cell Biology afirmo haber logrado cultivar embriones humanos in vitro hasta una etapa nunca alcanzada: trece días. Estos biólogos podrían haber continuado su “cultivo”. Pero explicaron no haber elegido cruzar el umbral de los catorce días, la frontera teórica establecida hace unos cuarenta años. Era un logro obtenido gracias a nuevas técnicas de cultivo que imitan el entorno uterino.

Ya sean concebidos después de una relación sexual o durante la fecundación in vitro, los embriones humanos deben, para seguir desarrollándose, implantarse en la pared del útero, y esto hacia el séptimo día después de su fecundación. Lograr un desarrollo de hasta trece días (y más) es un avance considerable, abre el campo de las posibilidades científicas y requiere una reconsideración de la “regla de los catorce días”.

¿Por qué catorce días? En parte porque uno de los puntos de referencia en el desarrollo del individuo es (alrededor del decimoquinto día) el comienzo del desarrollo individual del embrión. Esta fecha también sería el límite más allá del cual los fenómenos de división gemelar serían imposibles. Esta forma de individualización del embrión humano es conocida y se utiliza como un límite que no se puede exceder éticamente.

La “regla de 14 días” primero fue sencillamente propuesta en 1979 por una estructura ética del gobierno de los Estados Unidos. Fue aprobado en 1984 en el Reino Unido por un comité ad hoc. Hoy, una docena de países tienen dispositivos que enmarcan esta área de actividad y que prohíben el desarrollo embrionario in vitro más allá de dos semanas. Este es el caso en los Estados Unidos, China, India, el Reino Unido, Australia, España, Dinamarca y los Países Bajos.

¿Apoyar el deseo de tener niño?

Sin prohibir la investigación en embriones humanos, esta regulación a menudo define un tiempo durante el cual esta investigación se vuelve, de hecho, permitida. En Francia, la ley de bioética no menciona un límite, pero una recomendación del Comité Consultivo Nacional de Ética limita, en la práctica, a siete días el período de cultivo.

Además de los avances en la reanimación neonatal, también se presentan argumentos similares en el caso de la “placenta artificial”. Estamos siendo testigos de dos movimientos convergentes que gradualmente nos acercan al punto de unión. ¿Será esta la incubadora  imaginada por Huxley? ¿Una nueva forma de embarazo incorpóreo que reemplazará los actuales “alquileres” de útero? ¿Deberíamos ver aquí un proceso que ya es irreversible, la consecuencia lógica de la disociación entre la sexualidad y la procreación, que está permitida por el desarrollo de la anticoncepción femenina?

“Sin duda, esta técnica tendrá primero funciones terapéuticas, reemplazando las incubadoras actuales para mantener vivo al muy prematuro”, escribió el doctor y filósofo Henri Atlan en el L’Utérus Artificiel (Seuil, 2005). “Pero nadie se engaña”. Las técnicas de procreación, inicialmente desarrolladas con finalidades médicas de tratamiento de esterilidad o abortos repetitivos, inevitablemente superan estas indicaciones estrictamente terapéuticas. Al igual que las inseminaciones artificiales y las fertilizaciones in vitro, los úteros artificiales se usarán para “deseos de tener hijos” que la procreación natural, no médicalizada, no puede satisfacer”.

En el prefacio publicado en la edición de 1946 de The Brave New World, Huxley estimaba que la realización de su pesadilla era, “en todos los aspectos”, mucho más cercana de lo que había imaginado quince años antes. “Hoy”, escribió, “parece casi posible que este horror pueda caer sobre nosotros dentro de un siglo”.

Un poco de paciencia, ya casi llegamos.

Autor: Jean-Yves Nau, periodista. Traducción Alteatequieroverde

Fuente:

http://www.slate.fr/story/145430/luterus-artificiel-humain-cest-pour-demain

 

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