Es oficial: La Comisión Europea respalda la homeopatía frente a los ataques del Gobierno de España

Estimado Lector,

Usted lo supo antes que nadie porque nosotros se lo habíamos adelantado hace unas semanas, pero ahora la postura de la Comisión Europea (CE) es oficial:

Ni va a revisar el marco actual sobre la homeopatía, ni va a lanzar ninguna iniciativa prohibiéndola o poniendo en contra de ella a los ciudadanos, ni va a sacar los medicamentos homeopáticos de las farmacias.

Más claro, agua.

Así de contundente es la posición de la Comisión ante el planteamiento del Gobierno de España, que lleva meses alentando una campaña contra la homeopatía que ha terminado llevando ante las altas instituciones europeas.

El eurodiputado José Blanco, con la intención sin duda de buscar respaldo a la postura del Gobierno de Pedro Sánchez en su persecución a la homeopatía, planteó a la CE si iba a modificar su legislación (es decir, prohibirla y poner trabas a los medicamentos homeopáticos). (1)

La respuesta oficial de la Comisión Europea deja meridianamente claro el respaldo de la Unión Europea a la homeopatía, ratificando además la condición de medicamentos de los medicamentos homeopáticos. (2)

También revela hasta qué punto el Gobierno de España se encuentra solo en su campaña de acoso a la homeopatía.

Y es que otra de las preguntas que José Blanco planteaba es si la Comisión había recibido demandas similares a la española de otros Estados miembros en relación a la homeopatía. La respuesta negativa demuestra que la beligerancia del actual Gobierno no encuentra aliados. El ejecutivo de Pedro Sánchez se encuentra aislado en su irracional batalla contra la homeopatía.

¡No podemos quedarnos ahora de brazos cruzados!

La respuesta de la Comisión Europea nos reafirma en nuestra postura en defensa de la homeopatía dentro del marco de la libertad de elección terapéutica de los pacientes y del respeto a los médicos que la prescriben sin pretender ni mucho menos que la homeopatía sea la única opción.

No podemos dejar que la disparatada postura de un gobierno prive a los pacientes españoles de los beneficios de los que disfrutan los pacientes del resto de Europa.

El propio Ministerio de Sanidad, unos años antes, había concluido respecto a la homeopatía que “los actuales niveles de evidencia pueden ser valorados como suficientes para justificar su utilización en determinadas situaciones clínicas”.

No podemos permitir que el capricho y las obsesiones de un gobierno atenten contra el derecho de miles de pacientes y pongan trabas a todo un país al acceso a una terapia que funciona.

¡Debemos unirnos en favor de la libertad de elección de los pacientes y en defensa de la homeopatía!

Contamos con el apoyo de toda Europa frente a la sinrazón de este Gobierno en lo que respecta a la homeopatía.

  • 100 millones de pacientes utilizan homeopatía en toda Europa.
  • Está incluida en los sistemas sanitarios públicos de países como Suiza, Francia o Reino Unido. De hecho solo en Francia la prescriben uno de cada cuatro médicos.
  • Y ahora la Comisión Europea la ha avalado expresa y firmemente frente a los ataques del Gobierno español.

La homeopatía está sufriendo una vil campaña de acoso, capitaneada por las propias autoridades sanitarias. Los que deberían velar por nuestra salud pretenden cercenar los derechos de los pacientes.

Los médicos que prescriben homeopatía, los farmacéuticos que la dispensan y recomiendan en sus farmacias y los pacientes que la utilizan están viviendo una delirante campaña de acoso, a la que están haciendo el juego ciertos medios de comunicación con oscuros intereses.

Con ello además se están poniendo trabas a su conocimiento y difusión.

No solo debemos velar porque los médicos puedan seguir prescribiendo homeopatía cuando lo consideren la opción más adecuada, así como que los pacientes puedan seguir beneficiándose de ella, sino que debemos ir más allá aún, protegiendo su conocimiento y difusión.

No nos cerrarán la boca. No nos amedrantarán. Y menos ahora que nos sabemos respaldados por las máximas autoridades europeas.

¡Le necesitamos!

Por eso le pedimos que nos ayude firmando esta petición en favor de la homeopatía y de la libertad de elección terapéutica de los pacientes.

Si ya la ha firmado, le pedimos que reenvíe este e-mail a cuantas más personas, sean o no usuarias de homeopatía. Porque lo que está en juego es nuestra libertad de elección terapéutica como pacientes y la defensa de la mejor sanidad.

Esta petición es la forma de proteger el derecho de todo paciente a disponer de más opciones a la hora de ser tratado por su médico, y de impedir que los ataques injustificados e interesados a una terapia que funciona impidan a más pacientes beneficiarse de ella.

Sabemos que esta petición está levantando ampollas y cerrando muchas bocas y debemos llegar hasta el final.

Casi 50.000 personas ya la han firmado. Son muchas, pero debemos ser aún más, para lograr acabar de una vez por todas con esta situación.

Por favor, ayúdenos con su firma a difundir este mensaje.

Firmemos todos para que cada vez más gente conozca la homeopatía y pueda beneficiarse de ella para prevenir, aliviar y curar enfermedades. Porque Medicina solo hay una, y en ella cabe perfectamente la homeopatía.

En el siguiente enlace podrá leer la petición completa con todos los argumentos para defender la homeopatía y el derecho de los ciudadanos a tratar su salud con terapias que suman y aportan valor.

Lea aquí los motivos por los que firmar esta petición es tan importante.

Muchas gracias por su ayuda. En nombre de la salud de todos.

El Equipo de Tener S@lud

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Chalecos Amarillos: Usted vale más que nada…no vamos a soltar nada.

La Bajon: comica no tan comica…

Traducción rapida Alteatequieroverde:

Lo siento, no quiero ser responsable de esto.

No quiero envenenar a las personas que me pagan el sueldo.

No quiero traicionar a las personas que votaron por mí, para que defienda sus valores.

Nuestro trabajo ya no tiene sentido. Os hacen pagar impuestos medio ambientales que autorizamos, pero permitimos la deforestación de la Amazonia para que las grandes empresas pueden hacer su aceite de palma. Seguimos manteniendo las compañías farmacéuticas que nunca curaran porque ganan más cuando estés enfermo crónico. Se rescata a los bancos que no te enriquecerán nunca porque ganan más con tus deudas. Os asustan con la inseguridad, pero ¿cómo quiere que la policía haga cumplir la ley cuando los que nos dirigen no la respetan? ¡En todas las paredes de este edificio están grabadas Libertad, Igualdad, Fraternidad! ¡Borradlo! ¡Qué libertad nos queda ahora que las grandes fortunas dirigen nuestros medios de comunicación diciéndonos qué hacer, qué comprar, qué pensar! Y si usted tiene la desgracia de pensar de otra manera, se le trata de utópico, de izquierdista radical, de conspiracionista! La libertad de pensamiento es justo lo que nos diferencia de los animales. ¡Por esta razón os la quitamos! Para hacer de vosotros borregos! Que igualdad nos queda cuando nosotros, los representantes de Francia, ganamos más de 5000 € al mes mientras más de 6 millones de personas que representamos viven con menos de 900 !  Que fraternidad queda cuando disparamos misiles por valor de millones al otro lado del mundo para matar a  personas que no conocemos, mientras suprimen medios a las enfermeras y las acallaran cuando se atrevien a denunciarlo! La divisa de Francia ya no es Libertad, Igualdad, Fraternidad! El ultimo valor que queda en Francia es usted, pero usted vale más que nada! Levantad la cabeza, ustedes valen más que nada! Levantad la cabeza! Usted vale más que nada!

 

Hoy en día todos estamos preocupados

Debemos actuar

Por nuestros padres

Por nosotros

Por nuestros hijos

No crea  ser inútil o impotente

Si no actuamos ahora

¿Qué quedará mañana?

No espere, únase a nosotros el 17 de noviembre

Que esa fecha permanezca para siempre grabada

Y no se olvide

Usted vale más que nada.

 

Estrategia: Cómo la banca internacional arruina Venezuela

https://www.contralinea.com.mx/archivo-revista/2018/08/07/como-la-banca-internacional-arruina-venezuela/

AUTOR: 

El terrorismo financiero contra Venezuela no sólo incluye el bloqueo y las sanciones internacionales; también, la desestabilización por especulación cambiaria, la hiperinflación y la desaparición del dinero circulante, así como los cierres de cuentas en el extranjero que canalizaban el pago de productos y servicios corrientes. En el fondo de la crisis está la complicidad de bancos y grandes capitales privados

En la última década se visibilizó más claramente que mantener la hegemonía del dólar ha sido más importante que la explotación del petróleo en la agenda oculta de la guerra.

El linchamiento de Muamar el Gaddafi y la destrucción de Libia estuvieron signados por su activismo en favor de una moneda panafricana con respaldo en oro [1]. El asesinato de John F Kennedy, la invasión de Irak y la detención de Dominique Strauss-Khan [2] tienen en común las intrigas mortales en torno al uso del dólar como moneda hegemónica.

Recientemente, la utilización del dólar como arma política por Estados Unidos fue objeto de una admonición del presidente ruso Vladimir Putin [3]. Al igual que con otros países, las sanciones económicas de Estados Unidos a Rusia se aplican a través de restricciones que impone el sistema bancario con las operaciones en dólares, que dominan los intercambios internacionales. “Es un gran error estratégico, ya que de esta manera socavan la confianza en el dólar como una moneda de reserva”, dijo Putin en una rueda de prensa sobre los resultados de la X cumbre del Brics.

Una batalla política de primer orden

Putin sugiere que el abuso de la posición predominante del dólar y sus instituciones financieras asociadas, para imponer una suerte de justicia sumaria sobre personas, países e instituciones, está generando un movimiento inverso: la generación de desconfianza hacia el dólar como moneda de reserva, y el aliento a operaciones lateralizadas –por ejemplo, el comercio entre India y Rusia sin mediación de dólares– y la búsqueda colectiva de alternativas. Se trata de una experiencia de la humanidad que debería conducir hacia una solución fiduciaria global y pública, no privatizada en manos de los bancos de la FED [reserva federal estadunidense]. Ésta es una batalla política de primer orden.

Las redes financieras son un aspecto central de la moderna sociedad globalizada. Actualmente, el acceso pleno o la desconexión forzosa de ciertos territorios la deciden un grupo de bancos e instituciones del gobierno de Estados Unidos con sus agentes extraterritoriales. Este poder es frecuentemente usado para lanzar un acoso multidimensional, un bullying inadmisible sobre ciertos pueblos.

Su poder, la eficacia de su coordinación, ha crecido con los años. Ahora están aplicando toda su tecnología para arruinar a Venezuela. Y superan las marcas de crueldad y saña destructiva que alcanzaron con Cuba.

Misión: arruinar Venezuela

Mucho se puede polemizar, en la actual crisis, sobre la influencia de la corrupción interna, las políticas gubernamentales o el modelo de economía mixta que intentó la Revolución Bolivariana. Sin embargo, pasar en sólo 5 años de tener el salario más alto de la región a uno de los más bajos del mundo no se explica sólo en desaciertos locales.

Hay un aspecto que hace única la crisis de la economía venezolana: la convergencia insólita de medios financieros, diplomáticos y comerciales destinados a paralizar el país.

La situación de Venezuela hoy encarna una prodigiosa coordinación de esfuerzos para producir su estrangulamiento por vía de un terrorismo financiero altamente sofisticado. Ninguna economía podría enfrentar semejante oleada sin graves daños internos.

Este incluye, desde dentro, la desestabilización mediante la especulación cambiaria y la hiperinflación, y lo que es más novedoso, la desaparición del dinero circulante del país. Esta maniobra delictiva de alto vuelo, que ha dificultado enormemente la vida cotidiana de la gente, todavía está envuelta en el misterio, no es atribuible a la impericia del gobierno, y en cambio no puede imaginarse sin la complicidad de bancos y grandes capitales privados.

El terrorismo financiero incluye, desde afuera, un bloqueo financiero creciente, que comenzó con sanciones y se profundizó con cierres de cuentas internacionales que canalizaban el pago de productos y servicios corrientes. La inclusión de funcionarios nacionales en listas negras de claro carácter político y macartista es otro capítulo del cerco. Y la reciente negativa de pequeños bancos corresponsales a seguir trabajando con Venezuela es parte del chantaje.

Sumisión o patíbulo

Los bancos corresponsales son la vía para que los países hagan pagos al exterior canalizando las transferencias de fondos, pero las sanciones de Estados Unidos y decisiones operativas de las entidades financieras estadunidenses y europeas con presencia global, han dejado a la administración de Nicolás Maduro con pocas opciones para realizar transacciones [4].

No se trata del imperio de la ley: es una operación gangsteril que obliga al país a ceder activos o pagar altísimas comisiones para recuperar patrimonio depositado en entidades financieras extranjeras. Recientemente el Banco Central debió pagar 172 millones para recuperar oro del tesoro nacional que estaba en manos del Citibank como garantía [5].

Incluso poderosas entidades que, por una simple cuestión de conveniencia comercial, se sientan a pactar operaciones con Venezuela, son víctimas de una furiosa campaña de prensa, como le pasó a Goldman Sachs.

Todo está dirigido a impedir la normal operatoria del país en el mercado mundial, y a que en último término el Estado venezolano pueda tener los medios para pagar, pero no los canales.

El bloqueo también afecta a particulares. Turistas o visitantes a Venezuela pueden operar normalmente, en apariencia, con sus tarjetas de crédito y débito. Al volver a sus países de origen se hallarán en sus cuentas con débitos 10 veces superiores al valor de sus compras en dólares.

Cada uno de estos “cierres de compuertas” implica desacoples y desconexiones de la economía mundial. Ciclos comerciales que se demoran o se interrumpen, suministros que de repente ya no llegan. Máquinas y vehículos que se rompen y no pueden ser reparados. Una economía donde, sumados los sabotajes, errores e ineficiencias internas, se va sumiendo a todos los factores en el desabastecimiento, la inactividad y la desesperación.

Sin moneda, sin precios y sin crédito, la misión es arruinar la economía venezolana: que truene un escarmiento histórico para esos millones de mestizos que pretenden rebelarse ante el poder colonial. Y que en ese espejo se miren todos los insumisos del continente.

Venezuela le sirve a esta mafia, que cada vez despliega más recursos, como exhibición de un patíbulo. Por eso la batalla desigual que libra el país nos concierne a todos.

Referencias:

[1] “Pequeño banco portorriqueño suspende servicios financieros a Venezuela”, Reuters, noviembre de 2017, https://lta.reuters.com/article/businessNews/idLTAKBN1DM2QZ-OUSLB

[2] “El dólar: la principal arma de Estados Unidos”, El Economista, agosto de 2014, http://www.eleconomista.es/firmas/noticias/6012037/08/14/EL-DOLAR-LA-PRINCIPAL-ARMA-DE-ESTADos-UNIDOS.html

[3] “La falta de bancos corresponsales ahoga al gobierno venezolano”, Diario de las Américas, 4 de junio 2018, https://www.diariolasamericas.com/america-latina/la-falta-bancos-corresponsales-ahoga-al-gobierno-venezolano-n4152232

[4] “Qué pasa cuando alguien es incluido en la OFAC, la lista negra en que Estados Unidos puso al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro”, BBC, agosto de 2017, https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-40784287

[5] “Cronología: injerencia de EE.UU. en Venezuela”, Telesur, 15 de agosto 2017, https://www.telesurtv.net/news/Cronologia-injerencia-de-EE.UU.-en-Venezuela-20151028-0080.html

Claudio Fabián Guevara

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El ocaso de la guerra por Thierry Meyssan

 

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Si en vez de ver la guerra en Siria como un acontecimiento en sí mismo la consideramos el clímax de un conflicto mundial de más de un cuarto de siglo, tenemos que interrogarnos sobre las consecuencias del final, ya próximo, de las hostilidades. Su fin no marca la derrota de una ideología sino el fracaso de la globalización y del capitalismo financiero. Los pueblos que no han entendido eso, fundamentalmente en Europa occidental, se ponen al margen del resto del mundo.

 

Las guerras mundiales no terminan simplemente con un vencedor y un vencido. Su final traza los contornos de un nuevo mundo.

La Primera Guerra Mundial concluyó con las derrotas del imperio alemán, del imperio ruso, del imperio austrohúngaro y del imperio otomano. El fin de las hostilidades se vio marcado por la creación de una organización internacional, la Sociedad de las Naciones (SDN), encargada de abolir la diplomacia secreta y de resolver los conflictos entre los Estados-miembros a través de la negociación.

La Segunda Guerra Mundial concluyó con la victoria de la Unión Soviética sobre el Reich nazi y el imperio nipón del hakkō ichi’u [1], seguida de una carrera entre los Aliados por ocupar los despojos de la coalición derrotada. De ese conflicto nació una nueva estructura –la Organización de las Naciones Unidas (ONU)– encargada de prevenir nuevas guerras mediante el establecimiento del Derecho Internacional alrededor de una doble legitimidad: 
- la Asamblea General, donde cada Estado dispone de un voto, independientemente de su tamaño; 
- y un directorio donde figuran los 5 principales vencedores del conflicto, o sea el Consejo de Seguridad.

La guerra fría no es la Tercera Guerra Mundial. Tampoco terminó con la derrota de la Unión Soviética sino con su derrumbe sobre sí misma. El fin de la guerra fría no dio paso a la creación de nuevas estructuras sino a la integración de los Estados ex soviéticos a organizaciones ya existentes.

La Tercera Guerra Mundial comenzó en Yugoslavia, continuó en Afganistán, Irak, Georgia, Libia y Yemen para terminar en Siria. Su campo de batalla se circunscribió a los Balcanes, el Cáucaso y lo que ahora se designa como el «Medio Oriente ampliado» o «Gran Medio Oriente». Sin desbordar demasiado hacia el mundo occidental, ha tenido sin embargo un gran costo en vidas para innumerables poblaciones musulmanas o cristianas ortodoxas. Y está concluyéndose desde que Putin y Trump realizaron su encuentro cumbre en Helsinki.

Las profundas transformaciones que han modificado el mundo durante los 26 últimos años han transferido parte del poder de los gobiernos a otras entidades, ya sea administrativas o privadas, así como a la inversa. Por ejemplo, hemos visto un ejército privado –el llamado Emirato Islámico (Daesh)– autoproclamarse Estado soberano. También hemos visto al general estadounidense David Petraeus organizar el mayor tráfico de armas de toda la Historia desde su cargo de director de la CIA y, luego de ser obligado a dimitir, lo hemos visto proseguir ese tráfico desde una firma privada, el fondo especulativo KKR [2].

La situación actual puede describirse como un enfrentamiento entre, de un lado, una clase dirigente transnacional y, por el otro lado, varios gobiernos responsables ante sus pueblos respectivos.

Las alegaciones de la propaganda atribuyen las causas de las guerras a circunstancias inmediatas pero esas causas se hallan, por el contrario, en rivalidades y ambiciones profundas y antiguas. Los países demoran años en levantarse unos contra otros. A menudo, sólo el tiempo nos permite comprender los conflictos que devoran nuestras vidas.

Por ejemplo, muy pocos lograron comprender lo que estaba sucediendo cuando los japoneses invadieron Manchuria –en 1938– y hubo que esperar a que Alemania invadiera Checoslovaquia –en 1938– para entender que las ideologías racistas estaban desatando la Segunda Guerra Mundial. Asimismo, también fueron pocos los que lograron entender, desde el momento de la guerra en Bosnia-Herzegovina –en 1992–, que la alianza entre la OTAN y el islam político abría el camino a la destrucción del mundo musulmán [3].

A pesar de los trabajos que han publicado periodistas e historiadores, son aún numerosos los que siguen sin ver la enorme manipulación de la que todos hemos sido víctimas. Quienes no ven eso se niegan a admitir que la OTAN coordinaba en aquella época todos los elementos sauditas e iraníes en Europa, a pesar de ser esto un hecho innegable [4].

También se niegan a reconocer que al-Qaeda, grupo terrorista al que Estados Unidos atribuye los atentados del 11 de septiembre de 2001, combatió en Libia y en Siria bajo las órdenes de la OTAN, lo cual es también innegable [5].

El plan inicial que preveía azuzar al mundo musulmán contra el mundo ortodoxo se transformó durante su aplicación. No hubo «guerra de civilizaciones». El Irán chiita se volvió en contra de la OTAN, bajo cuyas órdenes había luchado en Yugoslavia, y se alió con la Rusia ortodoxa para salvar la Siria multiconfesional.

Tenemos que abrir los ojos ante lo que la Historia nos enseña y prepararnos para el surgimiento de un nuevo sistema mundial, donde algunos de nuestros amigos de ayer se han convertido en enemigos y viceversa.

En Helsinki, no fue Estados Unidos quien concluyó un acuerdo con la Federación Rusa. Fue sólo la Casa Blanca porque el enemigo común es un grupo transnacional que goza de autoridad en Estados Unidos. Esa clase o grupo se considera el verdadero representante de Estados Unidos, aunque ese papel supuestamente pertenece al presidente, y no ha vacilado en acusar al presidente Trump de traición.

Ese grupo transnacional ha logrado hacernos creer que ya no hay ideologías y que estamos ante el fin de la Historia. Ha presentado la globalización –que en realidad es la dominación anglosajona mediante la imposición de la lengua y del modo de vida estadounidense– como una consecuencia del desarrollo de las técnicas del transporte y las comunicaciones. Nos ha asegurado que un sistema político único –la democracia, presentada como el «gobierno del Pueblo, por el Pueblo y para el Pueblo»– es lo ideal para todos los humanos y que es posible imponer ese sistema mediante el uso de la fuerza. Para terminar, ese grupo transnacional ha presentado la libre circulación de personas y capitales como la solución de todos los problemas de escasez de fuerza de trabajo y de inversiones.

Pero esas “verdades” que aceptamos en nuestra vida cotidiana no resisten al empuje de la reflexión.

Utilizando esas mentiras, ese grupo transnacional ha venido corroyendo sistemáticamente el poder de los Estados y acumulando enormes fortunas.

El bando que sale vencedor de esta larga guerra defiende, por el contrario, la idea de que para escoger su destino los hombres deben organizarse en Naciones definidas, ya sea a partir de un territorio, de una historia o de un proyecto común. Por consiguiente, ese bando apoya las economías nacionales contra la finanza internacional.

Acabamos de ver la Copa Mundial de Futbol. Si la ideología de la globalización hubiese triunfado, tendríamos que respaldar no sólo la selección de nuestro país sino también las de los demás países, en función de la pertenencia de esos países a estructuras supranacionales comunes. Por ejemplo, belgas y franceses deberían haberse apoyado mutuamente… agitando juntos banderas de la Unión Europea. Pero ningún aficionado se comportó así, lo cual nos permite comprobar el abismo que existe entre la propaganda que nos remachan constantemente –y que nosotros mismos repetimos– y nuestro comportamiento espontáneo. A pesar de las apariencias, la victoria superficial del globalismo no ha modificado lo que en realidad seguimos siendo.

Por supuesto, no es casualidad que sea Siria, la tierra donde nació y tomó forma la idea de lo que hoy llamamos “Estado”, el lugar donde ahora termina esta guerra. Porque tenían y tienen un Estado verdadero, que nunca dejó de funcionar, Siria, su pueblo, su ejército y su presidente lograron resistir el embate de la mayor coalición que se ha visto en la Historia, en la que se reunieron 114 países miembros de la ONU.

[1] El hakkō ichi’u («los 8 extremos del mundo bajo un solo techo») es la ideología del Imperio japonés. Plantea la superioridad de la raza nipona y su derecho a dominar Asia.

[2] «Armamento por miles de millones de dólares utilizado contra Siria», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 18 de julio de 2017.

[3Les Dollars de la terreur: Les États-Unis et les islamistes, Richard Labévière, Grasset, 1999.

[4Wie der Dschihad nach Europa kam. Gotteskrieger und Geheimdienste auf dem Balkan, Jürgen Elsässer, Kai Homilius Verlag, 2006. Existe una edición en francés titulada Comment le Djihad est arrivé en Europe[en español, “Cómo llegó a Europa la yihad”], Xenia, 2006.

[5Sous nos yeux. Du 11-septembre à Donald Trump, Thierry Meyssan, Demi-Lune 2017.

 

LA CRISIS DEMOGRÁFICA Y LA SOLUCIÓN CANALLA Apuntes para un análisis de la emigración a Europa por Felix Rodrigo Mora

leer en el blog de Felix: https://esfuerzoyservicio.blogspot.com/2018/06/la-crisis-demografica-y-la-solucion.html

 

La colosal crisis social originada por la escasez de nacimientos, debido a que el reino de España es el país del mundo donde menos niños nacen, 1,3 por mujer, incluso por detrás del muy senil y envejecido Japón, que está en 1,4, lleva a todos los agente del poder constituido a preconizar la emigración como solución.

Así pues, la “radicalidad” de opereta que padecemos se suma al coro del Banco de España, del gobierno de la UE y de las organizaciones patronales, demandantes enardecidos de más entradas de emigrantes. Pero si es apropiada la noción de soberanía alimentaria, por la cual un país se hace autosuficiente en alimentos en vez de producir para el mercado mundial, también lo es la de soberanía demográfica, reclamante de que todo país se autoabastezca de seres humanos en vez de expoliar y quitar, robar y saquear, la mano de obra a otros, a los pobres.

Así pues la aserción sobre que el futuro económico del país depende del “capital humano” foráneo, como hacen los doctrinarios del “antirracismo” es un comportamiento rufianesco y canalla, capitalista e imperialista, pues tomar a otros su población es lo que hicieron y hacen los imperios esclavistas y neo-esclavistas, los cazadores de siervos, los nuevos negreros del progresismo y el buenismo entregados a la muy lucrativa tarea de proporcionar mano de obra barata a la patronal. Ahora  se sitúan en los 150.000 euros el valor monetario de la crianza de un ser humano hasta alcanzar la edad en que es productivo económicamente, de manera que cada emigrante que llega al país aporta a éste, sólo con arribar, un valor equivalente a esa suma, que es ganancia neta para España porque es pérdida neta para el país de donde procede, que se así empobrece, disloca socialmente y hunde en la pobreza. Los lloraduelos que “lamentan” las hambrunas o mortandades, sin olvidar las guerras, en los países pobres del Sur se niegan a reconocer que una parte importante de estas desgracias, ocasionantes de cientos de miles de víctimas cada año, en particular niños, se deben a la salida -de facto forzada- de millones de seres humanos de aquellos, para emigrar a los países ricos del Norte.

Lo más valiosos que tiene toda sociedad es sus seres humanos. Éstos son, al mismo tiempo, su mayor riqueza y su más esencial activo económico.

Los pro-inmigración y “antirracistas” (que son los racistas más letales), ocultan que el saqueo de los países pobres por el neo-colonialismo contemporáneo adopta tres formas concretas: 1) despojarles de sus materias primas, 2) arrebatarse su riqueza creada con el envío al Norte de los beneficios monetarios de las empresas establecidas en sus países, 3) quitarles su población joven y productiva, que es dirigida hacia los centros imperialistas, para allí enriquecer con su trabajo a las grandes empresas multinacionales sobre todo, del mismo modo que en los siglos pasados los esclavos eran llevados desde sus territorios originarios a América. Así pues, el imperialismo y militarismo europeo es servido por la emigración, hasta el punto que ésta es hoy su pilar esencial. En consecuencia, a los defensores de la emigración hay que situarles en el bando del neocolonialismo de la Unión Europea más agresivo.

Hoy un componente decisivo de la relación de dominación entre países neocolonialistas y países neocoloniales reside en la explotación de los segundos por los primeros a través de la emigración. Así pues, una política antiimperialista revolucionaria tiene que situarse en contra de la emigración, a favor de conquistar la libertad para que la gente trabajadora de los países pobres permanezca en sus lugares de origen y viva en ellos de un modo digno. No puede haber soberanía popular en tales si una parte decisiva de su juventud los abandona. No es posible la revolución en el Sur si allí no hay la suficiente gente joven para derrocar a las oligarquías locales y establecer un régimen de autogobierno por asambleas y una economía comunal autogestionada. Si a la juventud de las neocolonias se la expone que la solución es emigrar al Norte, a trabajar, ganar dinero y consumir, se la está apartado de la verdadera tarea, hacer una revolución política, económica, axiológica y moral en el Sur.

Lo que además está sucediendo, pero de lo que nadie habla, es que los países suministradores de mano de obra van quedando exhaustos demográficamente, sin gente, con una población envejecida y anciana condenada a vivir de manera miserable, a morir prematura y espantosamente por cientos de miles, por millones, debido a la emigración de sus jóvenes. Veamos algunos casos, espeluznantes.

Rumania es hoy, junto con Marruecos y China, el principal abastecedor de mano de obra neo-servil a España. La economía española funciona gracias a los trabajadores aportados por estos tres países. ¿Qué está sucediendo en Rumania? En 1992 tenía 23 millones de habitantes pero en 2017 había descendido a 19, es decir, en 25 años ha perdido 4 millones, ¡el 17% de su población! Una consecuencia de ello es que en ese año tuvo 79.000 nacimientos y 109.000 defunciones, lo que permite señalar la fecha en que Rumania, como comunidad humana singular, habrá dejado de existir, si la situación continúa igual. El número de hijos por mujer es 1,38, substancialmente insuficiente al estar lejos del mínimo necesario, 2,1. Eso es consecuencia de la emigración, que lleva fuera a la gente joven y deja a los ancianos, de manera que nacen pocos y mueren muchos, haciendo que la población mayor de 65 años sea más, numéricamente, que la menor de 14 años, lo que es un indicador de la liquidación del país. Dicho a lo claro: Rumania está en una espiral de autodestrucción y destrucción. La emigración la está aniquilando. Faltan jóvenes para atender a los ancianos. Y para producir bienes básicos a precios asequibles. Y para otorgar continuidad a la cultura, historia, idiosincrasia y lengua rumanas.

Por tanto, con Rumania se está cometiendo un genocidio silencioso, que “nuestros” canallas fascistas justifican y promueven con sus loas a la emigración.

Veamos el caso de Marruecos, el vecino del sur. Al respecto, los canallas se ensañan, acusando de “racismo” de quienes consideran que la emigración marroquí a Europa es un obrar genocida y exterminacionista, que lleva a la aniquilación de los pueblos de Marruecos, debido a que millones de ciudadanos marroquíes han abandona a su país para marchar a trabajar al norte del Mediterráneo. Los datos son concluyentes, y aterradores. Si en 1960 el número de hijos por mujer en Marruecos era de 8,4 la cifra había descendido a 4 en 1990 y a 2,1 en 2014… Por eso el gobierno de Marruecos declaró ese año que su país había entrado en una etapa de “no renovación generacional”. Ha salido tanta gente joven que Marruecos es hoy un patético lugar de aldeas en donde sólo hay ancianos, que se despueblan, de territorios sin mano de obra joven, de lugares sin apenas niños. Ancianos y ancianas a los que les espera una vejez solitaria y, conviene repetirlo, una muerte prematura y atroz, sin cuidadores y sin afectos, todo para que los opulentos burgueses del Norte tenga mano de obra barata en sus plantaciones de fruta, en su agricultura hiper-quimizada bajo plástico, en sus principescos chalés, en el vil negocio de la construcción, etc. Así pues, podemos calcular, también, qué año desaparecerá Marruecos…

Los pueblos de Marruecos, que padecieron el colonialismo español (1860-1956) y francés, y que lucharon bravamente contra él (recordemos al gran héroe de esa lucha épica, Abd el-Krim), tienen derecho a la existencia y a la continuidad, a no ser aniquilados, a un futuro en tanto que pueblos. Por eso deben alzarse en revolución contra el nuevo colonialismo de la emigración a Europa, que es mucho más agresivo y aniquilador que el viejo colonialismo, como lo prueba que éste no lograse, a pesar de todo, destruirlos y el actual está a punto de conseguirlo. Así pues, quienes defienden y alientan la emigración marroquí a España son los herederos de los militaristas y colonialistas españoles, de los Millán Astray, Alfonso XIII y Franco.

Pero hay que observa que ya ni Rumania ni Marruecos pueden aportar mucha más mano de obra al Norte. Estas aterradoras granjas de crianza de seres humanos para la exportación están exhaustas, sobreexplotadas, esquilmadas. Y quien dice Marruecos dice los países de su entorno, sobre todo Argelia y Túnez, que padecen una similar situación demográfica. Sólo Egipto mantiene, por el momento, una natalidad algo más  briosa.

China conoce unas circunstancias parecidas. El partido comunista en el poder, fascista de izquierda, implantó la política del hijo único en 1979, para poner fin, adujo, a “la explosión demográfica”. Los resultados han sido estremecedores. En 35 años la población ha envejecido y no hay trabajadores suficientes, a la vez que existen unos 300 millones de jubilados, muchos con nula o exigua asistencia familiar. En 2015 el régimen fascista ha abolido la normativa de 1979 permitiendo que las familias tengan dos hijos, pero eso no está funcionando y, según los demógrafos, no va a funcionar, pues las estructuras sociales, económicas y políticas, del país, además de las mentalidades, hacen imposible un repunte de la natalidad, incluso pequeño, de manera que los déspotas comunistas acarician la posibilidad de ¡imponer autoritariamente que las féminas tengan dos hijos! Con 1,6 hijos por mujer China se desliza hacia el desastre económico y la muerte de cientos de millones personas, a medio plazo, por falta de cuidados.

Así pues, quienes en este momento son nuestros tres principales abastecedores de neo-siervos están exhaustos poblacionalmente. Todavía podrán enviar unos cientos de miles de trabajadores pero cada vez menos, y en un plazo de diez años nada, o apenas nada. Es más, China ya está tomando medida para importar mano de obra subsahariana, y Marruecos tendrá que hacer lo mismo, de manera que en su marcha hacia Europa desde el centro y sur de África habrá trabajadores que se instalen en ese país, con lo que habrá menos y más costosos para Europa, para España. La progresiva escasez de “capital humano” en el plano mundial se manifiesta en un dato concluyente, que los emigrantes que llegan a la UE tienen edades progresivamente más elevadas, lo que indica que hay cada vez menos jóvenes en sus lugares de origen.

Hace 25 años nos venían desde Ecuador y la República Dominicana pero eso ya sucede muy escasamente, pues el primero está en los 2,5 hijos por mujer, frente a los 6,7 de 1960, y la segunda en 2,4, cuando en 1960 lograba 7,6 hijos por fémina. En consecuencia, hoy no hay suficiente mano de obra exportable, neo-siervos, que enviar al Norte. Los pocos que aún existen en los países de Latinoamérica comienzan a considerar el marchar a Brasil, país potencialmente rico que está padeciendo una catástrofe demográfica, con 1,7 hijos por mujer cuando en 1960 disfrutaba de 6,1. La emergencia de potencias mundiales y potencias regionales (como Brasil) necesitadas de mano de obra es un fenómeno muy reciente pero que irá a más en los próximos años, lo que hace que en el plano mundial la oferta de mano de obra será cada vez más débil a la vez que asciende la demanda, lo que llevará a una situación con menos emigrantes disponibles, y éstos con reivindicaciones económicas mayores. Esa situación es aterradora para un país tan super-envejecido como España. En efecto, si todos los analistas hacen pronósticos de lo más fúnebres para China, que con todo aún tiene 1,6 hijos por mujer, ¿qué puede decirse para nuestro caso, con 1,3?

Así pues, el creer que se puede vivir de expoliar piráticamente la población a los países pobres es no sólo una intolerable falta moral, una inmensa canallada, sino además algo cada dia que pasa más difícilmente realizable, hasta que en 20/25 años ya no queden los suficientes trabajadores exportables en ningún lugar. Así pues, los que alcancen la edad de jubilación en ese lapso de tiempo, que será el caso de las y los que hoy se hallan entre los 40 y 50 años, se encontrarán en una situación personal harto difícil si no tienen hijos y nietos que les atiendan. Incluso si perciben pensiones de jubilación medianas éstas les servirán de poco al no haber suficientes cuidadores disponibles a los que contratar, y desde luego los pensionistas más menesterosos lo tendrán muy difícil y, si no gozan de descendencia suficiente, morirán en masa prematuramente, en condiciones terribles además. Y la penuria mundial de mano de obra originará una escasez de bienes básicos, lo que empeorará la situación general.

Así es, a partir de esa fecha, 20/25 años, cientos de millones de personas, cuando no miles de millones, padecerán, probablemente, una vejez espantosa y una muerte prematura y horrible. Está en marcha, pues, el mayor genocidio de la historia de la humanidad. De él son responsables quienes han establecido una biopolítica anti-natalista, en sus muchas manifestaciones. En primer lugar el imperialismo USA que a través de su más cualificado estratega, planificador y vocero del siglo XX, Henry Kissinger, estableció la actual biopolítica mundial, en el documento“Implicaciones del crecimiento poblacional mundial”, 1974.

Tal disposición se formuló sobre todo para reducir el peligro de una revolución popular planetaria, al limitar el porcentaje de jóvenes, aunque a la opinión pública se presentó tal política desde el manido y sofistico argumentario malthusiano y neo-malthusiano. Posteriormente, se añadieron las explicaciones ecogenocidas, que justifican la reducción de la población con verborrea ambientalista y ecologista, y en un segundo momento los de naturaleza feminista, al culpabilizar a los niños de explotar a las madres y al presentar al sexo heterosexual como algo diabólico por inevitablemente “machista”. A ello se sumó el sistema de ideas y comportamientos preconizados por la “revolución sexual” de los años 60 y 70 del siglo pasado, que al separar el amor del sexo, el sexo de la reproducción, el erotismo de la convivencialidad, el quehacer amatorio de la libertad individual y lo sexual de la parte sublime de la existencia humana sentó las bases para la caotización de las prácticas reproductivas y la aniquilación del deseo libidinal. De ello vino a resultar uno de los grandes males de nuestro tiempo, el síndrome IDS (Inhibición del Deseo Sexual), que es realmente el logro, y también la meta verdadera, de dicha “revolución”, en realidad una contrarrevolución temible, por más que en algunas de sus formulaciones estuviera acertada aunque en el conjunto y en lo principal fuera errónea y deplorable.

Latinoamérica, toda, está ya poblacionalmente agotada, de manera que EEUU, que se sitúa en los 1,8 hijos por mujer cuando en 1960 tenía 3,7, ya no puede abastecerse en ella de mano de obra. No puede pero la necesita urgentemente, no sólo para su economía sino para conservar activo su monstruoso aparato militar. Así que está ya dirigiendo su mirada en otra dirección, hacia África. Alemania ha vivido muchos años de robar población a Turquía, pero este país, que se ubicaba en los 6,4 hijos por mujer en 1960, hoy ha descendido hasta los 2,1, con lo que comparte con Marruecos el estatuto de “no renovación generacional”. De ahí que el feroz gran capitalismo teutón está arrebañando gente en donde puede, Siria, Afganistán, etc., suscitando guerras por todas partes en esa región, para empujar hacia fuera a la población. Todos los países musulmanes al norte del Sahara están ya en la no renovación demográfica, o casi, y algunos dramáticamente por debajo, como Irán. En ellos, por causa de la negatividad, anacronismo y destructividad del clero islámico, se unifica lo peor de los países ricos, no tener población, y lo peor de los países pobres, tener una economía débil. Por eso, según algunos analistas, el islam está entrando en una fase de descomposición.

En esta situación, a la opinión pública se la engaña. Por ejemplo, se la tranquiliza con la aserción de que la India es un gran depósito de personas pero lo cierto es que su natalidad está en los 2,3 hijos por mujer, frente a los 5,9 de 1960, con lo que en 20 años poco podrá ofrecer, teniendo en cuenta que el descenso poblacional es un fenómeno vertiginoso a la baja en las actuales condiciones y en todos los países. Incluso se ofrecen datos globales sospechosos, como que el índice mundial de hijos por mujer está actualmente en los 2,4, cantidad difícil de creer por cuanto únicamente tienen una demografía pujante los países del África subsahariana, que son solo en torno al 12% de la población mundial… Una cifra más realista son los 2 hijos por mujer, lo que indica que es ya toda la humanidad la que está en declinación, y que un caos económico descomunal con apocalipsis asistencial se avecina. En él perecerán unos 3.000 millones de personas por todo el planeta, de los 7.500 millones actualmente existentes. Incluso hay cálculos más pesimistas que señalan una supervivencia de sólo 500 millones a finales de la actual centuria, lo que equivale a decir que morirán malamente 7.000 millones…

Sólo Níger, Zambia, RD del Congo, etc. (además de algún asiático, aunque con un número de hijos por mujer bastante menor y en rápido descenso, como se ha dicho) poseen una tasa elevada de natalidad. Así pues, ellos son los que tienen que abastecer de fuerza laboral a las grandes potencias, EEUU, China, Japón, la Unión Europea y Rusia (1,8 hijos por mujer). También a potencias regionales medianas como Brasil, Australia, etc. E incluso a países pobres que se están desmoronando demográficamente, como Marruecos. Pero el fondo de mano de obra africana es de 100/150 millones de personas, una cantidad bien insuficiente cuando es a repartir entre demasiados demandantes. En el pasado la trata de esclavos se hizo para proporcionar fuerza laboral a las colonias de Portugal, España, Francia e Inglaterra, con alguna expedición en beneficio de Holanda y Dinamarca. En total, cuatro potencias devastaron África con la muy lucrativa colaboración de las oligarquías esclavistas negras autóctonas, del mismo modo que en breve la asolarán –lo están haciendo ya- cinco. Pero esta vez será mucho peor, quedando África al sur del Sahara transformada en un inmenso cuasi-desierto, con poblaciones en rápida aniquilación por sobreexplotación. Y tal sucederá en este siglo, en unos decenios. A partir del año 2030 todo esto será ya evidente incluso para los más conformistas o ingenuos o que no desean percibirlo, para no estresarse.

Habrá incluso guerras por apoderarse de la mano de obra igual que las hay por el petróleo, ciertos minerales, los productos agrícolas de exportación, el agua, etc. Y no se descarta, ni mucho menos, que en un momento de gran crisis mundial por la penuria de mano de obra, digamos hacia el año 2060, se reintroduzca la esclavitud, la compra y venta de seres humanos, de forma similar al pasado. El islam es la religión esclavista por excelencia y con ella cuenta la UE para volver a instaurar la caza y tráfico de seres humanos. Serían las mujeres las más afectadas por ello, como lo fueron antaño. Lo cierto es que ya hoy a las africanas se las obliga a tener una cantidad excesiva e indeseable de hijos, también para forzar a las mujeres europeas a que tenga muy pocos o ninguno… Un futuro no lejano de granjas de crianzas, en las que mujeres esclavas serían inseminadas clínicamente una vez al año para parir bebés luego criados exactamente igual que el antiguo ganado de labor (bueyes, mulos, caballos y asnos) es muy probable.

La supervivencia, progreso y bienestar de los pueblos africanos depende de que se ponga fin a la sangría demográfica que hoy padecen, de que se deje de extraer mano de obra de ellos, de que se elimine un sistema económico que les convierte en criaderos de seres humanos con destino a la exportación, de que se acabe con las guerras que las potencias necesitadas de trabajadores organizan para provocar crisis de refugiados y emigraciones masivas, por ejemplo la rebelión islamofascista de Boko Haram, operante en cinco países africanos y que sólo en Nigeria ha originado ya 2,3 millones de desplazados, es decir, de emigrantes. Ese grupo criminal, emergido en 2002, fue organizado por los Saud de Arabia, la UE y el imperialismo yanki valiéndose de la familia Clinton, en especial de la feminista Hillary Clinton.

Pero los devotos del fenómeno migratorio como panacea deben andar con cuidado pues el África al sur del Sahara está conociendo procesos sociales que en pocos años harán retroceder en mucho su natalidad. Citémoslos: la emigración a las ciudades, la instauración de una economía cada vez más estatizada, por tanto progresivamente mercantilizada y monetizada, la escolarización obligatoria, la difusión de la ideología feminazi sobre la perversidad intrínseca del sexo heterosexual, etc. Con ellos, en 15-20 años la natalidad se desplomará, igual que ha sucedido en Latinoamérica. En realidad ya está descendiendo en la mayor parte de esos países y cuando comienza el proceso la demografía suele caer vertiginosamente. Después, ya no quedará ningún territorio planetario con mano de obra excedente.

El remedio reside en que Europa se haga autosuficiente demográficamente, abandonando el sistema hoy más leonino de explotación de los pueblos del Sur, el sustentado en el saqueo de su mano de obra. Europa tiene que conseguir primero los 2,1 hijos por mujer y, luego, los 3 durante varias generaciones, para superar la calamitosa situación actual. Para ello hay que liquidar las causas de la no-natalidad, entre las que merece destacar, por su brutalidad y por lo que tiene de atentado a la libertad individual, la persecución institucional del sexo heterosexual, que es el escogido por el 90% de la población europea. La demonización del erotismo y el sexo heterosexual, el único reproductivo, lleva directamente a la tragedia de la baja natalidad y a la explotación despiadada de los pueblos pobres por el imperialismo UE, hasta su virtual trituración e inicial liquidación, como ha sucedido ya con Marruecos.

¿Existen procedimientos institucionales, estatales, eficaces para fomentar la natalidad? La estatolatría dominante, especialmente entre el progresismo, se sustenta en la creencia en que todo problema se resuelve por la intervención del Estado y de los Estados. Muchos creen que una batería de medidas legislativas y económicas, vale decir, de imposiciones jurídicas, desgravaciones fiscales y premios en metálico relanzará la natalidad. Tal concepción mística e irracionalista del Estado, al que se tiene por una entidad divina capaz de hacer todo tipo de milagros y resolver no importa qué complicaciones, es desautorizada por la experiencia, al menos en este caso. Eso se está intentando en Alemania, en Polonia, en Hungría y en China, entre otros países, con unos resultados entre insignificantes y ridículos. La causa del fiasco es que los factores que producen la muy baja natalidad son estructurales y se sitúan en el corazón mismo del actual sistema, el estatal y capitalista, de modo que no pueden ser alterados fácilmente, lo que los demógrafos denominan “la trampa de la baja fertilidad”, en tanto que situación muy difícilmente reversible. Para ello se necesita de una revolución popular que sea al mismo tiempo comunal e integral.

La colosal y criminal operación de ingeniería social puesta en marcha por el gran capitalismo multinacional para el “control de la natalidad” desde el documento de Kissinger hasta hoy ha creado una situación, la actual, ante la que sus creadores no saben qué hacer, a la que no encuentran salida ni remedio. Eso se observa perfectamente en China, como se dijo. Ello tiene su lógica, pues la humanidad nunca había pasado por una experiencia semejante. Lo cierto es que la única rectificación pensable como hacedera es el derrocamiento revolucionario del capitalismo, para poner fin a su lógica anti-natalista genocida.

Muy probablemente, mientras ésta no tenga lugar la humanidad deambulará por la baja natalidad y el declive poblacional, con todos sus efectos. Es decir, por el genocidio mayor de su historia, en cuya génesis la idea feminazi (repetida incansablemente de forma directa e indirecta por todo el poder mediático, escolar y académico) de que todo coito heterosexual es una violación, que el único sexo bueno es el no-reproductivo, que los varones son diabólicos y la virilidad una tara, tiene muchísima culpa. Dicho de otro modo, el feminazismo está contribuyendo a perpetrar un genocidio muy superior al de su progenitor político, el nazismo. Éste exterminó “sólo” a millones, aquél lo hará, lo está haciendo ya, con miles de millones. Por eso es urgente constituir un nuevo Tribunal de Nuremberg que juzgue al feminazismo, hoy la forma principal de nacional-socialismo renovado. Y es aún más urgente que el feminismo honrado se diferencie categóricamente de esa forma de fascismo patibulario y exterminacionista. Cuando lo que está en juego es la existencia y la vida de miles de millones de personas hay que ser muy exigentes en demandar responsabilidades.

Así pues, estamos ante un problema y una suma de problemas necesitados de más estudios y reflexiones. Y de combates muy fuertes y generosos para primero ser paliados y luego ser resueltos.

Finalmente, ¿qué propuestas y programa cabe ofrecer a los pueblos explotados por el despiadado  mecanismo de la emigración, es decir a los más pobres del Sur? Aunque este asunto debe ser considerado más delante de manera monográfica podemos señalar algunos de sus puntos. Los países receptores de mano de obra deben abonar a los emisores (a los pueblos, no a sus Estados) 150.000 euros por cada emigrante que reciban, como compensación. Tal suma ha de salir de un fondo para el pago compensatorio de la inmigración constituido a partes iguales por la patronal, el Estado y quienes (entidades, colectivos y personas) estén en el Norte a favor del hecho migratorio. Los salarios reales de los emigrantes en los países receptores deben ser exactamente iguales que los de los autóctonos, para evitar la sobreexplotación, cuando hoy son la cuarta parte e incluso la décima. Las empresas ubicadas en los países pobres no podrán exportar sus beneficios al Norte, de manera que éstos quedarán donde son producidos, enriqueciendo al país. La agricultura de exportación tiene que ser sustituida por otra de autoabastecimiento, con ganadería, artesanía e industria popular, para que la vida de las gentes sea posible y no necesiten marchar fuera. Los precios de las materias primas de los países del Sur han de crecer hasta garantizar una existencia decorosa a su población. Los mecanismos perversos que se están utilizando para expulsar a la población (cercamiento de tierras, latifundismo privado y estatal, desinversión, guerras, envío de ONGs y misioneros, aculturación, turismo de masas, etc.) tiene que ser denunciados y cesar. En tales países hay que hacer una revolución política integral que derroque a las oligarquías autóctonas aliadas del imperialismo, con la instauración de un gobierno popular por asambleas, derecho consuetudinario, armamento general del pueblo, vida ética, axiología revolucionaria, liquidación del patriarcado y neo-patriarcado, sistemas de ayuda mutua, soberanía municipal y autoconstrucción de la persona.

Los emigrantes deben abandonar voluntariamenteEuropa, volviendo a sus países a hacer allí la revolución.

Publicado por Félix Rodrigo Mora en 0:10